21/02/2021 / 11:04
José María Bris/Exalcalde de Guadalajara


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La mota del río Henares, construida en 2003

La mota a parte de dar seguridad a estos lugares se ha convertido en un importante paseo lineal de la ciudad que ha ayudado a integrar el río Henares en la misma, siendo lugar de paseo y deporte.


La crecida del río Henares a su paso por la ciudad de Guadalajara, consecuencia de las abundantes lluvias caídas en las ultimas semanas y del deshielo de las nevadas de la segunda semana de enero, así como la polémica creada a consecuencia de las obras realizadas en el año 2018  entre la mota y el río, me han hecho recordar uno de los peores momentos vividos en mis años de alcalde (1999-2003).

  Fue la noche del 17 al 18 de diciembre de 1997. Los días anteriores habían caído fuertes lluvias  en la ciudad, en toda la cuenca del río y sobre todo en los lugares donde se encuentran los embalses reguladores, no en el cauce del Henares que baja sin contención directa desde su nacimiento en Sierra Ministra al NE del municipio de Horna agrupado a Sigüenza, sino en los que se encuentran en sus afluentes de la margen derecha, el embalse de Pálmaces de Jadraque en el río Cañamares (1954-con una capacidad de 31 hm/3); el de Alcorlo en el Bornova (1978-180 hm/3): el de Beleña en Beleña del Sorbe y Muriel en el Sorbe (1982-53 hm/3); el del Pozo de los Ramos en Tamajón también en el río Sorbe (1976-1,12 hm/3) y en la margen izquierda el de El Atance en el río Salado (1997-35 hm/3)  .

 Llevábamos unos días preocupados por la subida inusual de los caudales del río Henares, que comprobábamos continuamente, pero el 17 de diciembre recibimos aviso de la Confederación Hidrográfica del Tajo de que los embalses estaban llenándose, podían rebasar sus presas y ante el peligro de rotura se verían obligados a liberar sus aguas, pudiendo producirse una gran riada que en Guadalajara podía llegar afectar a los vecinos de las viviendas mas cercanas al río, ya que habían sido construidas en tiempos pasados en zonas inundables, lo cual no sucederá en el futuro ya que el Plan de Ordenación Municipal (P.O.M), aprobado en el año 2.000, con el consenso de todos los grupos políticos del Ayuntamiento, delimita las zonas inundables del río y la prohibición expresa de poder construir viviendas en esos lugares.

El temor a esas posibles consecuencias nos tuvo toda la noche en  vela. En mi despacho con el Jefe de Policía Local Julio Estables, en contacto continuo con la Confederación Hidrográfica del Tajo y yendo a los puentes de Tórtola de Henares, en la carretera de Fontanar (1904), al puente árabe (S.X) y al puente de los Manantiales de Guadalajara (1990) para ver como se mantenían los niveles del agua, al tiempo que estaban en alerta la policía local y los bomberos por si era necesaria su intervención, sobre todo en La Chopera donde los bajos de algunas casas llegaron a inundarse y requirieron de ellos.

Esta situación no queríamos que volviera a ocurrir, por lo que el mismo día 18 de diciembre me puse en contacto con el presidente de la Confederación Hidrográfica del Tajo, José Antonio Llanos Blasco, que vino a Guadalajara, visitamos la zona y se comprometió a buscar las soluciones que los técnicos considerasen mas idóneas para que no volviera a suceder lo que había acaecido la madrugada del 17 al 18 de diciembre.

Los ingenieros de la Confederación Hidrográfica del Tajo estudiaron los datos que existían de las riadas que se habían producido en los últimos 500 años en nuestra ciudad y de acuerdo con ellos se redactó un proyecto de dique, mota decían ellos, que se extendería a lo largo del cauce del río por nuestra ciudad en su margen derecha, ya que la izquierda estaba protegida por las cotas naturales del terreno, una mota con alturas entre los 3 ms y los 5 ms, suficientes para que el agua no pudiera rebasarla. Ello llevaría consigo el acondicionamiento y mejora del entorno haciendo sobre la mota un paseo que lograría el acercamiento del río a la ciudad,  para que nuestros vecinos pudieran disfrutar de la naturaleza en una zona cercana al agua y de una gran diversidad y riqueza en su flora y en su fauna.

  La mota que se construyó tiene una longitud de 3.625 metros lineales, comienza 964 ms. aguas arriba del puente árabe con un ancho medio de coronación de 3,5 ms y continúa 2,661 ms., aguas abajo a lo largo de la Chopera, rebasando el barrio de los Manantiales (1970) con un ancho de coronación en este tramo de 5 ms. Una obra que dentro de las que pueden hacerse en un municipio fue de gran envergadura por el número y volumen de los materiales que tuvieron que utilizarse  para llevarla a cabo.

  Comenzó a ejecutarse en el año 2001 y a la misma se tuvieron que aportar 6.700 m/3 de zahorra para la coronación del paseo y para los terraplenes 176.400 m/3 de tierra, que suponían la carga de cerca de diez mil camiones, colocando los gaviones(cajas de forma prismática rectangular de malla metálica que se llenan de tierra) al pie de ellos para sujetarlos en una longitud  de 1.980 ms., así como también 2.815 ms. de gaviones que se colocaron en los laterales de los taludes para su fijación, utilizándose con el mismo fin 8.682 m/2 de mallas.

  Las obras se completaban con una cuneta a lo largo de los 3.625 ms. de longitud de la mota, no utilizándose el hormigón nada más que para las 7 compuertas establecidas para los desagües que era necesario realizar.

  A ese trabajo de ingeniería se le añadió el de la revegetación, con la hidrosiembra realizada , es decir la proyección para la restauración ambiental de semillas de plantas autóctonas en una superficie de 83.985 m/2, la plantación igualmente con especies autóctonas de 11.599 unidades de arbustos con una altura entre los 0,40 y los 0.60 cms y la colocación de 517 árboles de frondosas de las mismas especies de las que ya existían en las riberas, con alturas comprendidas entre 1,5 y 2ms, tratando de mantener el ecosistema de la zona. 

  Esta mota, con una inversión de 2.625.000 euros, fue inaugurada el 23 de abril de 2003 por el Ayuntamiento, con la presencia de la Corporación Municipal, del secretario de Estado de Aguas y Costas, Pascual Fernández Martínez; de la  delegada del Gobierno de Castilla la Mancha, Encarnación Naharro; del subdelegado, Jonás Picazo; del presidente de la Confederación Hidrográfica del Tajo; José Antonio Llanos Blasco y de representantes de los vecinos de La Chopera y del barrio de Los Manantiales.

  La mota a parte de dar seguridad a esos lugares  se ha convertido en un importante paseo  lineal de la ciudad que ha ayudado a integrar al río Henares  en la misma, como se puede comprobar por las numerosas personas que acuden allí a pasear, a hacer deporte, a disfrutar  de la flora y de la fauna, sobre todo de la enorme variedad de aves que tienen allí su hábitat , en fin a encontrar un lugar de ocio junto a nuestro río, que esperamos siga manteniéndose y mejorando con el esfuerzo y cuidado de todos.


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