05/12/2021 / 12:21
FRANCISCO CAMPOS


Imagenes

Los Josefinos cumplen 25 años en Azuqueca de Henares ayudando a los jóvenes a encontrar su “rumbo interior”

Cientos de jóvenes de Azuqueca y alrededores han pasado por alguno de los cursos para desempleados que imparte la Comunidad de Josefinos, bien inicialmente a través del denominado Proyecto Murialdo, bien mediante la Fundación que recibe el mismo nombre. 


La finalidad de la labor de los hermanos de la congregación es que jóvenes, en consonancia con los principios que marcó San Leonardo Murialdo, y también adultos, logren formarse para encontrar trabajo, ya no sólo en el ámbito didáctico, sino ofreciéndoles la oportunidad de formación integral, de carácter humano, profundizando en las raíces de cada alumno para, en definitiva, que encuentre su “rumbo interior, recuperando personas”.  

Francisco Javier Moya, director del centro formativo, y José Lorenzo Paños, secretario del Patronato.     

                  
  

Inauguración del Centro de Formación de la Fundación Leonardo Murialdo: 14/12/2002. En la imagen, el entonces alcalde, Florentino García Bonila; el ex presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Antonio Marco; y la ex edil de Servicios Sociales, María José Naranjo, entre otros. 

 

Los josefinos están de enhorabuena por varios motivos: Han recibido de la Junta el Reconocimiento a la Labor Social de la Fundación Leonardo Murialdo; la Escuela Apostólica San José cumple 60 años de presencia en Sigüenza; y el XXV Aniversario del desembarco en Azuqueca de la Congregación de Josefinos de Murialdo.

    La Comunidad de Josefinos de Murialdo en Azuqueca de Henares, que desde un inicio se llamó Comunidad de San José, se constituyó en 1996, de ahí que este año 2021 celebren los 25 años, aunque dos hermanos josefinos Roberto Landa, fallecido en 2019, y Fermín Leza, ya vivían en la localidad desde 1994.

El entonces Obisspo diocesano, monseñor José Sánchez, tras la bendición del Centro de Formación de la Fundación Leonardo Murialdo.

 


    Los josefinos se asentaron en Azuqueca con dos finalidades, según Isidoro Díaz, actual director de la Comunidad de San José, “la pastoral vocacional, en continuidad con la desarrollada en Sigüenza, primer lugar de nuestra presencia en la Diócesis, desde 1961, y la pastoral socioeducativa”.
    Estos dos ámbitos se enmarcan dentro de la colaboración con la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara. Inicialmente los hermanos que vinieron se insertaron en las parroquias del pueblo, en la de San Miguel y en la de San Francisco Javier. Posteriormente la Diócesis les asignó la de la Santa Cruz, que es donde en la actualidad siguen estando.  

Representantes de Azuqueca de Henares en encuentro de la Familia de Murialdo. 8/3/2008.

 

La Comunidad de San José llegó a tener varios seminaristas y novicios. El actual director del centro formativo, Francisco Javier Moya, fue uno de ellos. En los años 1999-2001 formó parte de la comunidad religiosa desarrollando también su experiencia pastoral que es parte del currículum formativo específico en la congregación. Más adelante, en 2012, volvió a Azuqueca, esta vez como componente de la Fundación.
    Respecto a las actividades socioeducativas, lo primero que se puso en marcha en 1997 fue el Proyecto Leonardo de Apoyo Escolar.

Azuqueca. Grupo scout parroquial en la parroquia de Santa Cruz.    

Ese nombre –recuerda José Lorenzo Paños, secretario del Patronato de la Fundación Leonardo Murialdo y primer director del centro azudense de formación, “era un título, pero nosotros lo que pretendíamos era que fuera un servicio, una atención integral a los niños, y, en lo que pudiéramos, también a las familias; fue una experiencia muy interesante porque conseguimos desde un comienzo funcionar en red, con los centros educativos, asociaciones de padres, Servicios Sociales de Azuqueca, y con la inspección en algunos casos relacionados con la inserción  educativa”. En 1999 empieza el primero de los cursos de Garantía Social, un curso de Electricidad, que posteriormente, debido a la reforma educativa correspondiente, derivó en los Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI); así hasta 2010 al suspenderse las convocatorias para entidades de iniciativa social con motivo de la crisis. 

Parroquia de la Santa Cruz -Azuqueca: eucaristia dominical.


En 2002 se crea la Fundación Leonardo Murialdo como entidad aglutinadora de este tipo de actividades. El siguiente paso se da en 2003 que es cuando, “nos abrimos a la enseñanza profesional no reglada, que todavía perdura y a la que actualmente dedicamos más tiempo”, asegura José Lorenzo Paños.  secretario del Patronato de la Fundación Leonardo.

Los componentes de la primera comunidad religiosa en Azuqueca: Comunidad San José. 27/09/2001.


    Jóvenes y adultos pueden acceder a los cursos que en la actualidad tienen en marcha, que pertenecen a la modalidad de “presencial y desempleados (preferentemente)”. Estas sesiones didácticas -que se desarrollan en grupos de 15, cinco horas a la semana- forman parte del catálogo nacional de certificados, procedentes de la convocatoria anual de Formación y Empleo de la Junta de Castilla-la Mancha, que sale cada año. “No ponemos objeción a ninguna persona y especialmente si es joven, que va en sintonía con la característica de nuestra Congregación”, aporta José Lorenzo Paños,  quien añade que “intentamos que el contenido formativo no sea exclusivamente de contenidos, porque depende de la situación de cada uno”. En esta línea desarrollan un intenso trabajo en colaboración mutua con otras entidades sociales (Servicios Sociales, Accem, Guada Acoge, Asociación Vasija, Cáritas, Centro de la Mujer…), de donde reciben o a donde derivan alumnos, entre otros, inmigrantes, algunos en proceso de obtención de la documentación básica. 

Eucaristía en la constitución de la comunidad religiosa: 27/09/2001.
    A lo que aspiran, prosigue Paños, es “no solo a ofrecer una formación de calidad, sino, sobre todo, ser un apoyo en todo lo que necesiten, dentro de nuestras posibilidades, en coordinación con las entidades públicas y privadas de la zona con las que mantenemos muy buenas relaciones con derivaciones recíprocas. A veces nos toca completar o suplir servicios y prestar una atención voluntaria que va más allá de lo que la normativa requiere a nivel legal. Por ejemplo, trabajar la motivación especialmente de los alumnos jóvenes, apoyar a alumnos inmigrantes con poco dominio del español, derivar a personas con problemas de documentación a entidades especializadas, coordinarnos con ellas sobre todo en el seguimiento de la labor formativa y de inserción laboral de los alumnos… Aquí juegan un papel fundamental los profesores y voluntarios con los que contamos” 

Cree que podría ser muy positivo contar con una normativa aplicable a estas actividades menos genérica y más adaptada a la realidad y necesidades de los alumnos. “Se trata de favorecer un desarrollo integral”.
    El acceso a los cursos viene determinado, entre otros factores, por el nivel educativo que presentan los alumnos. Se dan tres niveles indicados en el catálogo. Superar un curso habilita a otros de un nivel superior dentro de la misma familia profesional “Por ejemplo –ilustra Moya- si alguien viene sin estudios y hace un curso que tenemos de Operaciones básicas de restaurante y bar (nivel 1), ya puede acceder a otro de cocina o de restauración que es de nivel dos.

Curso de Operaciones de Fontanería y Calefacción-Climatización doméstica.


    En la actualidad dentro de la convocatoria de 2020, la Junta les otorgó el de Operaciones básicas de restaurante y bar, en colaboración con el Fogón del Vallejo, donde los alumnos desarrollaron las prácticas y recibieron conocimientos teóricos, así como Operaciones de fontanería y calefacción-climatización doméstica. Recientemente la Consejería de Economía, Empresas y Empleo les ha otorgado, de forma provisional y dentro de la convocatoria 2021, además de los dos anteriores, el de Técnico en software ofimático, campo profesional en el que han trabajado tradicionalmente, junto con el de marketing y publicidad, diseño gráfico y diseño de páginas web, entre otros. De la misma forma han impartido formación relacionada con el área administrativa, electricidad, socorrismo, así como un curso propio para emprendedores en colaboración con la  Fundación Mario Losantos del Campo (FMLC).

Instalaciones del Centro de Formación de la Fundación Leonardo Murialdo en Azuqueca de Henares. 


    Todos los cursos con certificados de profesionalidad llevan aparejadas prácticas en empresas. “En la actualidad manejamos una media del 70% de inserción laboral” –ilustra Moya-. 
    “Nuestra vocación religiosa, de servicio, va en consonancia con las acciones que desarrollamos yendo más allá de nuestras atribuciones didácticas y realizando un apoyo integral a la persona para sentar las bases de su crecimiento personal, cuando sea necesario”, describe Díaz. A lo que añade Moya: “Se trata de poner en sintonía las exigencias de la administración con ayudar a quien más lo necesite, a quienes le situamos en el centro y vemos cómo le podemos echar una mano con una atención más personalizada”.

Curso de emprendedores para migrantes. 

 

Se trata de jóvenes que vienen desorientados, sin preparación, ni título académico alguno. 
    En cada curso, “normalmente hay un núcleo duro compuesto por adultos comprometidos, que lo tienen muy claro y que marcan la pauta en las clases”, ilustra Paños. Y en segundo lugar está la figura del profesor: “Contamos con grandes profesionales que muchas veces nos dan lecciones, no solo desde el punto de vista de contenidos técnicos, sino también en el trato humano”, prosigue. Se han dado situaciones de profesores, o miembros de la Congregación, que han asistido a los alumnos para animarles a proseguir con su formación, después de conatos de abandono. En muchos casos consiguen, tras una visita a su casa, llamada telefónica o una simple pregunta o negociación, que regresen al aula, inicien o recuperen su línea de trabajo de forma exitosa, porque para la nosotros es muy importante que se sientan valorados, comprendidos y atendidos. “Ver a una persona joven que es feliz es una sensación indescriptible”, afirma.

Curso de Operaciones básicas de Restaurante y Bar.

 

Cooperación al Desarrollo
Otra de las líneas de trabajo de la Fundación Leonardo Murialdo es impulsar el proyecto de apadrinamiento a distancia con jóvenes de la misión del Napo, en Ecuador. En principio era un apadrinamiento común. Una familia o un grupo se responsabilizaba del mantenimiento de un niño. “Actualmente se trabaja en la línea de destinar a proyectos aportaciones recibidas”, dentro de un concepto más amplio de Cooperación al Desarrollo”, indica Juan José Gasanz, actual Provincial de los Josefinos y presidente de la Fundación. Se trata, por ejemplo, de pagarles los estudios, ayudar a las familias con alimentos, ropa o material escolar, o poner en marcha proyectos buscando que sean los tutelados los que tienen que llevar a cabo las tareas, como la implantación de una cooperativa agrícola, turística…
        
Pastoral parroquial
“Otro ámbito en el que estamos implicados desde nuestra llegada a Azuqueca, además del educativo”, añade Gasanz, “es la pastoral parroquial. Nuestra labor es la propia de cualquier párroco: la Evangelización, o sea llevar la Buena Noticia de Jesús a todas las personas que atendemos sobre todo con la catequesis y la predicación; la Celebración de nuestra Fe cristiana por medio de la celebración de la Eucaristía y de los demás Sacramentos; y la Caridad especialmente a los más necesitados a través de la Cáritas parroquial que es parte esencial de la pastoral religiosa de la parroquia”. 
    En la actualidad los josefinos, además de en la Santa Cruz de Azuqueca, desempeñan su pastoral parroquial en tres pequeños pueblos de la Sierra: Valdepeñas de la Sierra, Tortuero y Alpedrete de la Sierra. Juan José Gasanz define así la labor de acompañamiento parroquial, que es reducida debido a su escaso número de habitantes: “Las tareas fundamentales son la pastoral sacramental, con la misa dominical y atender de la mejor manera posible a la población que vive allí, población reducida y con una media de edad alta, como en la mayoría de las parroquias rurales de la diócesis con cercanía y acompañamiento dentro de nuestras posibilidades, además de la administración y mantenimiento de la parroquia”.


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