Los vecinos de Guadalajara denuncian una plaga de ratas, en ocasiones agresivas
España contabiliza actualmente unos 20 millones de ratas, lo que supone una media de cuatro ejemplares por cada diez habitantes. Esta tendencia al alza se refleja en grandes capitales europeas como Roma, con siete millones de roedores, o París y Bruselas, que oscilan entre los dos y cuatro millones.
En el ámbito nacional, ciudades como Bilbao han visto cuadruplicar su población en la última década. La situación ha alcanzado un cariz crítico en Guadalajara, donde los residentes denuncian un comportamiento inusualmente hostil por parte de estos animales.
Según ha informado Espejo Público en su emisión de este miércoles, en un barrio de la capital alcarreña conviven con ratoneras visibles en montículos de tierra situados junto a los depósitos de residuos urbanos. La convivencia se ha vuelto insostenible para unos vecinos que aseguran que los animales ya no se esconden y se muestran a plena luz del día. El problema principal, según relatan los afectados a la cadena de Atresmedia, es la pérdida de miedo al ser humano:
"El problema es que se han vuelto agresivas; tenemos miedo porque se tiran a morder".
La ferocidad de los ejemplares ha llevado a algunos ciudadanos a utilizar comparaciones drásticas para definir la situación. "No son ratas, son rottweiler", afirma un vecino, subrayando que los especímenes se encaran y se lanzan al ataque sin vacilación. Esta agresividad genera una inquietud constante en las familias de la zona, especialmente por la seguridad de los más vulnerables. "Tengo miedo con mis hijas mordiendo", explica una madre, mientras otros residentes advierten de los riesgos físicos en épocas de calor.
La gestión de esta crisis por parte del Ayuntamiento de Guadalajara ha sido cuestionada. Los vecinos afirman haber solicitado ayuda institucional en reiteradas ocasiones sin obtener resultados definitivos. Aunque reconocen la presencia de operarios municipales en los puntos críticos, denuncian la ineficacia de las medidas aplicadas hasta la fecha. "He visto alguna vez que están aquí como limpiando con agua; no sirve", lamenta un residente, quien añade que la situación empeora día tras día mientras la colonia sigue creciendo ante la aparente impotencia administrativa. "Hasta que pasa algo y nos echamos las manos a la cabeza", lamentan.
En este contexto de degradación de la higiene urbana, el temor por la salud pública se ha incrementado. Los vecinos mencionan con preocupación la posible transmisión de enfermedades graves. Como relata un vecino, la presencia de estos animales obliga a cambiar de acera: "Yo es que las veo y que por los lados me voy".