21/09/2021 / 18:18
E.H.


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Mi punto limpio celebra 40 años de conciencia 'verde' y solidaria en Romancos

Una de las claves de su éxito reside en la posibilidad de intercambio de artículos, objetos o piezas entre los propios donantes


El verano no sólo es temporada alta en restaurantes y hoteles por las vacaciones. 

También lo es en Mi punto limpio, en Romancos. Todos los vecinos y vecinas que llegan a la localidad a sus segundas residencias o los que se han comprado una segunda vivienda y hacen reformas y limpieza durante los meses estivales aprovechan para depositar buena parte de sus enseres, muebles y residuos que ya no quieren conservar en la finca de Julio Sanz."Mucha gente trae cosas de su casa de Madrid, Alcalá o Guadalajara pensando que todo se puede guardar en la del pueblo y luego se dan cuenta de que no les cabe", cuenta este vecino, entusiasta y concienzudo con el medio ambiente y 'Popular' de Nueva Alcarria en 2001.

En su haber y desde que comenzó, allá por principios de los años 80, por Mi punto limpio han pasado más de 147.000 kilos de residuos; entre chatarra, ropa o muebles, declara Julio, indicando, eso sí, que puede ser "bastante más"; ya que en algún período no se llevaba el control del pesaje. Ahora son ya 40 años aportando su granito de arena para conseguir un entorno y un planeta más limpio y ecológico. "Empecé recogiendo por el campo las cosas que me encontraba", recuerda, destacando que, por aquel entonces, "no había ni cubos de basura ni nadie recogía nada".  

Con un profundo afán de dejar el campo y "el lugar donde uno vive" lo más cuidado posible, Julio decidió utilizar su finca de cerca de 2.000 metros cuadrados para guardar todo aquello que se encontraba y, con el tiempo, otros enseres y objetos que la gente le terminó llevando directamente a sus puertas. "Al principio me venían hasta coches", cuenta entre risas; en alusión a unos cuantos destrozados a causa de algún que otro percance durante los encierros por el campo. "Yo no podia ver todo tirado" en mitad de la naturaleza y de un entorno como en el que se encuentra Romancos; del que destaca "tiene unos paisajes impresionantes", especialmente, a la ribera del río Tajuña. A dia de hoy, Julio asegura que continúa encontrándose "alguna lata, botella y otras cosas que la gente se va dejando" en sus salidas o excursiones. Llegó un día en el que este voluntarioso vecino ofreció a los romanqueños la posibilidad de llevar ellos mismos aquello de lo que quisieran deshacerse e intentar reciclarlo de alguna manera. "Esto es como un bazar solidario y ecologista", bromea, explicando que "la gente me da y yo se lo vuelvo a dar"; eso sí, sin ningún tipo de compensación económica de por medio. "Los pueblos pequeños no tienen punto limpio, eso es algo de creación nueva", señala. 

Para el reciclaje, Julio está disponible siempre. "Si yo no estoy, me pueden dejar las cosas en la puerta", afirma. Por otro lado, la reutilización es fundamental para este vecino. "Reutilizo muchas cosas, las dono y las doy; es como si fuera un intercambio", detalla. Así, más de uno ha conseguido reparar algún que otro electrodoméstico roto gracias a la pieza de uno similar, gracias a la ayuda de este vecino. También hay quien ha salido con un televisor nuevo de aqui, "hasta con el TDT incluido", observa risueño.

La chatarra es, sin lugar a dudas, lo que más abunda en la finca. Más de la mitad de entre todos los objetos, enseres, muebles y otros aparatos que llegan a este punto de Romancos. Aquí, muestra su agradecimiento a Recuperaciones Alcarreñas, " que van llevándose toda la chatarra", explica. De estas recogidas, la poca cantidad de dinero que puede llegar a conseguir prefiere emplearla en fines sociales, en asociaciones como Unicef o Cáritas. Romancos, también se ha visto beneficiado  con ayudas como la que hace años destinó para el "arreglo de la ermita de la zona de la Vega". Ahora, "con los 400 euros de lo que voy a vender ahora, con motivo de los 450 años de la Virgen del Rosario, acabo de encargar unos estandartes muy bonitos y los vamos a instalar en la iglesia", cuenta ilusionado. Las ermitas e iglesias de la zona también cuentan en sus techados con algunas tejas, aún en buen estado, que habían llegado a parar a manos de Julio.

"Luego también hay mucho frigorífico, lavadora, camas antiguas, ropa...", enumera. Sin embargo, todo tiene una segunda vida para este vecino. "He dado cosas incluso para restaurar", comenta. Mobiliario procedente de obras como "lavabos o váteres" también se pueden encontrar en sus instalaciones.  Cuenta que, de los objetos más extraños que han llegado a sus manos se encuentraan "una silla de ruedas, un andador o cochecitos de niño". Y, uno de los momentos que más sorpresa le causaron fue cuando se encontró en la puerta dos cajas de bebidas alcohólicas de toda variedad y "de marcas buenas", que luego regaló, a su vez, entre amigos y conocidos.

Esta labor solidaria y concienciadora del medio ambiente tiene también su parte sentimental, que conserva a través de su colección privada. "Tengo un museo con menaje de barro, arcones, calderas, sartenes y cantidad de cosas que había antiguamente en las casas", desvela. Hoy Julio las guarda como muestra de "la historia del pueblo". Lecheras antiguas, lozas o barreños donde se hacían las matanzas también tienen cabida aquí, incluso, "aparejos de los burros, lámparas y hasta unos bolos castellanos", comenta divertido. 

Este concienciado ecologista no pierde la esperanza en su lucha contra la "emergencia climática" en la que la sociedad actual se encuentra inmersa. "Tenemos un problema enorme, todo esto es una contaminación y un consumismo fuera de lo normal", advierte. Sí reconoce que "hemos cambiado mucho y hay mucha gente que está muy concienciada y quiere hacer algo; pero se podría hacer mucho mas". Julio no duda en hacer un llamamiento paralelo a las administraciones a la hora de conseguir, de su parte, una mayor involucración en este tema "para que el ciudadano sea más responsable". Opina que, junto con la conciencia y responsabilidad de cada individuo "ellos también deberían poner medios y ayudas" con el objetivo de reducir un elevado volumen de residuos que no para de crecer. "La idea es enseñar a la gente a reutilizar, lo que es el reciclaje", puntualiza.

 

 

 


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