Mientras el trasvase sigue activo los regantes del Segura tienen agua propia para más de un año

28/02/2026 - 10:22 Paco Campos

Los pantanos de la cuenca del Segura almacenan actualmente reservas suficientes para cubrir la campaña de riego 2026 y dejar un colchón para la siguiente.

Según la propia Confederación Hidrográfica del Segura, los embalses de Fuensanta, Cenajo, Talave y Camarillas acumulan en conjunto más de 500 hectómetros cúbicos, lo que equivale aproximadamente al 45% de la capacidad total del sistema y garantiza más de un año de riego tradicional sin necesidad de aportes externos.

Mientras esto ocurre en destino,  los embalses de cabecera, a través del canal del trasvase Tajo‑Seguracontinúan derivando agua, aunque el Segura tenga suficiente para el autoabastecimiento. 

A pesar de esta acumulación de agua en el Segura, las reglas oficiales de explotación del sistema -establecidas para equilibrar disponibilidad en cabecera y necesidades en destino- han mantenido autorizaciones de trasvase. En enero de 2026, la Comisión Central de Explotación del Acueducto autorizó un envío de 81 hm³ (27 hm³ por mes para enero, febrero y marzo), tras comprobar que la situación de los embalses de cabecera correspondía a la denominada “normalidad hidrológica” o nivel 2, conforme a la normativa vigente.

Nivel de explotación Reservas conjuntas Volumen máximo 
Nivel 1 ≥1.300 hm³ 60 hm³/mes
Nivel 2 Entre 1.000 y 1.299 hm³ 27 hm³/mes
Nivel 3 <1.000 hm³ Reducciones motivadas

 

Las reservas de Entrepeñas y Buendía suman 1.584,86 hectómetros cúbicos (hm³), lo que representa el 62,94 % de su capacidad total. En ese total, el embalse de Entrepeñas almacena 637,97 hm³ de los 813 hm³ que puede embalsar, y el embalse de Buendía 946,89 hm³ de un máximo de 1.705 hm³.

Un agua que, de no existir las normas del trasvase actuales, podría usarse como reserva estratégica para los futuros periodos de sequía, elininandose así el peligro de caer en el nivel 3

Las reglas de explotación del trasvase Tajo‑Segura determinan la cantidad máxima de agua que puede derivarse mensualmente según el nivel alcanzado por los embalses de Entrepeñas y Buendía: en nivel 1, cuando las reservas conjuntas superan 1.300 hm³, se permiten hasta 60 hm³ al mes; en nivel 2, en situación de normalidad hidrológica, se autorizan derivados de unos 27 hm³ mensuales; y en nivel 3, en situación hidrológica más baja, los volúmenes son reducidos y se autorizan de forma motivada.

El agua trasvasada se bombea desde Bolarque hasta el embalse de Talave y, desde allí, se distribuye: la mayoría (85%) a cotas bajas para riegos y abastecimientos por gravedad y el resto (15%) a cotas medias o altas mediante bombeo. Parte de este caudal se regula en el embalse de la Pedrera, infraestructura específica para el postrasvase, mientras que los regadíos tradicionales del Segura se nutren principalmente de sus propios embalses y del cauce regulado del río.

La Asociación de Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía mantiene que esta gestión prioriza derivaciones máximas desde la cabecera del Tajo mientras la cuenca del Segura tiene agua garantizada para más de un año, lo que consideran una contradicción en la planificación hídrica. El colectivo subraya que, en lugar de enviar agua automáticamente, debería actualizarse de una vez el reglamento de explotación, una demanda que se repite también desde la Cátedra del Tajo UCLM‑Soliss, que pide prudencia y una gestión que contemple la realidad hidrológica de ambas cuencas.

Mientras tanto, el debate sobre las nuevas reglas del trasvase, la crítica de municipios y la propuesta de que los embalses de cabecera acumulen reservas estratégicas suficientes para futuros períodos secos sigue en la agenda pública.

La situación actual evidencia una paradoja hídrica: mientras los regantes del Segura tienen garantizado el agua propia para más de un año de riego tradicional, el trasvase sigue autorizando derivaciones conforme a reglas cuya revisión se ha convertido en un punto de tensión entre actores sociales, técnicos y políticos de ambas cuencas.