05/08/2019 / 15:37
C.Toledano/D.Pizarro


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Pablo Bellido: “Mi prioridad y la de los otros 32 diputados es acercar las Cortes a la ciudadanía”

El nuevo presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, el exalcalde de Azuqueca y actual secretario provincial del PSOE, quiere actualizar el reglamento interno de la cámara para adaptarlo a los nuevos tiempos.


El Día de la Región, el presidente regional Emiliano García-Page convirtió a Pablo Bellido en protagonista al anunciar que presidiría las Cortes autonómicas. Ese nombramiento es para el azudense un “honor” y un “privilegio impagable”. La tarea de mediación que ya ejerce desde Toledo se desarrollará en una legislatura con mayoría absoluta del PSOE, pero en la que Bellido destaca la buena predisposición de PP y Ciudadanos.

 

Han pasado casi dos meses desde que tomara posesión como presidente de las Cortes regionales. ¿Sigue recibiendo felicitaciones?

Alguna. Por las fechas en las que estamos no ves a todo el mundo con demasiada frecuencia. Por ejemplo, estos  días en el Congreso de los Diputados me he encontrado con compañeros que no sabían nada y me han felicitado. Esto muy agradecido.

En pleno verano ha tenido que celebrar el primer pleno de la legislatura. ¿Ha tenido ocasión de hablar con los guadalajareños que le han precedido en el cargo, como Javier de Irízar o Antonio Marco?

Le he pedido consejo a los dos y también al último presidente, mi predecesor, Jesús Fernández Vaquero. Les he dicho que en septiembre vamos a hacer una comida con todos los expresidentes para que me cuenten todo tipo de cotilleos sobre la cámara y también para que me aconsejen lógicamente. De todos se puede aprender, de los del PP y del PSOE, cada uno de una provincia. Estoy dispuesto a escuchar y aprender. Asumo esta tarea con humildad sabiendo que habrá que ir creciendo durante la legislatura.

¿Cómo fue ese momento en el que el presidente le comunicó el ofrecimiento?

Pues iba en un taxi con dos compañeros, el senador Julio García y Miguel Ángel González Lajas, al acto del Día de la Región. Estábamos en Albacete y nos dirigíamos al recinto donde se celebraba. Me llamó Emiliano García-Page y me dijo que quería que fuera el presidente de las Cortes. Yo le dije que si él lo veía así, yo encantado. Y me respondió no sólo que quería que fuera el presidente, sino que lo iba a decir en media hora. Como siempre, con mucha generosidad, porque dio en el Día de la Región una noticia principal sobre mí, y yo se lo agradezco porque fue bonito. Espero hacerlo lo mejor posible.

¿Este cargo entraba dentro de sus metas políticas?

Bueno, uno no se plantea ser presidente de las Cortes. Hace unos meses, cuando decidí no presentarme al Congreso de los Diputados por mi provincia para dejar paso a una compañera que gozaba de la confianza del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pensé que lo más normal era que se dieran ya los últimos coletazos de la acción política para que hubiera recambio. Pero Page estaba convencido de que yo podía ayudar a la candidatura del PSOE a las Cortes regionales, y yo soy secretario provincial del PSOE, además de un militante convencido. Por tanto, me sumé por ayudar a ganar las elecciones. Y han ido muy bien las cosas: el resultado en el conjunto de la región ha sido extraordinario y la provincia de Guadalajara ha estado a la altura del resto de provincias. Asimismo, Page nos ha demostrado que es un gran presidente en coalición con la sociedad y de repente me he visto como diputado autonómico y a los pocos días como presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha. Así que es un honor y un privilegio impagable que asumo con la responsabilidad de intentar servir a esta comunidad y también de dejar en buen lugar a la provincia de Guadalajara.

Este cargo se podría considerar un regalo, dado que la legislatura con mayoría absoluta será más dulce. ¿Qué sensaciones ha sacado tras el primer pleno de cara a los próximos cuatro años?

Es verdad que la legislatura tiene pinta de ser más tranquila por la mayoría amplia de la que gozamos, dado que 19 de los 33 son del PSOE. Pero es que hemos empezado muy bien en un ambiente muy positivo y constructivo. Tanto el PSOE como PP y Ciudadanos han hecho propuestas muy interesantes y estoy muy agradecido a cada uno de los diputados. Pero nos encaminamos a una legislatura que ya veremos lo que depara. De momento hemos empezado muy bien, pero todas las legislaturas tienen a veces sus días amargos y sus días dulces. Aunque reconozco que la predisposición de los tres partidos es muy buena. He dicho en alguna ocasión que el PP nacional debería fijarse en lo que está haciendo Paco Núñez en Castilla-La Mancha, pues creo que es lo que la sociedad demanda: humildad, tranquilidad y dejar de lado los insultos y las descalificaciones. Y vamos a ver cómo evolucionamos.

Cuéntenos cuáles son las funciones que desarrolla un presidente de cámara. 

El presidente de las cortes de cualquier comunidad autónoma, pero también del Congreso y el Senado, tiene una gran relevancia institucional, porque preside la institución que representa la soberanía popular, es decir la democracia, la voluntad en este caso de los castellano-manchegos que se ha expresado en las urnas. Uno tiene un papel institucional de representación de esa democracia y esa voluntad popular. Pero además de esa labor, que es importante, tiene una función de moderar los debates, arbitrar discrepancias y buscar consensos sabiendo que el protagonismo no tiene que ser del presidente, sino de los portavoces que en un momento dado son ponentes de una ley, una reforma, un reglamento… el presidente no tiene que visibilizarse. Pero lógicamente, si puede en un momento mediar para resolver un enconamiento, tiene que intentar hacerlo, porque además, la sociedad demanda de nosotros, de las personas que representamos y estamos en política, un comportamiento ejemplar que es por otra parte muy coherente con la sociedad de Guadalajara, de Cuenca, de Albacete…

Ejercerá, por tanto, de árbitro. ¿Le va a costar hacerse al nuevo papel?

No lo sé. Me toca hacerlo. Lo asumo con mucha alegría, responsabilidad, humildad y lo voy a hacer lo mejor posible. Sé que no se me ha elegido por ser especialmente bueno en una cosa. Tiene más que ver con los buenos resultados del PSOE en la provincia, por lo que Page ha querido reconocer al partido en Guadalajara por esfuerzos. Asumo que yo no llego con un derecho especial contra nadie, pero voy a intentar ejercitar mi responsabilidad lo mejor posible.

Tendrá responsabilidad y también deberes. Una de las primeras cosas que habrá hecho habrá sido estudiar el reglamento de la cámara. ¿Lo ha encontrado adecuado o está pensando en darle una vuelta y adaptarlo a los nuevos tiempos?

El reglamento tiene más de 20 años, por lo que se hizo en un momento muy distinto al actual. Así que opino que hay que intentar traerlo a las nuevas realidades, como en lo que respecta al uso del tiempo en las intervenciones. Antes eran más comunes las intervenciones muy largas, mientras que ahora vivimos en una época de mensajes más cortos. Así que tenemos que intentar evolucionar. Tengo mucho respeto por el cuerpo legislativo que lo produjo, y el reglamento ya ha tenido algunas reformas, la última reciente, en el último pleno. Pero hay que intentar acomodarlo al reglamento del Congreso de los Diputados. Sería algo positivo y le daríamos más objetividad y rigor. Porque un reglamento tiene que ser un buen instrumento de funcionamiento de las cámaras. 

Ha hablado en varias ocasiones de acercar el parlamento a los ciudadanos. 

Es mi prioridad, la mía y la de los otros 32 diputados de Castilla-La Mancha, pues nosotros representamos a los ciudadanos de esta región. Somos el reflejo de su decisión y exige que estemos muy pendientes de lo que los ciudadanos demandan. Por tanto, tenemos que estar cerca, eso es lo primero. Y por otra parte tenemos que dejarnos ver y convertirnos en un instrumento. Mi deseo es que haya más atención ciudadana vertebrada en colectivos y agentes sociales, empresarios, cooperativas… que tienen mucho feedback con la sociedad para que las propuestas que demandan puedan elevarse a las Cortes regionales y que la labor legislativa pueda significar mejoras para la sociedad. Que la ciudadanía vea que los diputados de la región, como los del Congreso y el Senado, nos esforzamos para explicar las cosas que hacemos, porque eso reduce la desafección política, que es la antesala para la pérdida de democracia y la llegada de populismos.

¿En qué se va a traducir eso?

Tenemos que instrumentalizar mecanismos para que haya más cercanía, más comunicación y más feedback. Queremos que entidades y colectivos que hasta ahora no han ido a las Cortes, vengan a inspirarnos. Y también queremos que los diputados tengan en sus territorios una agenda específica de trabajo para escuchar a la sociedad. Vamos a ver, porque estamos en una fase de trabajo muy preliminar. Esto es un deseo casi personal. Creo que lo podemos conseguir, pero veremos cuál es la predisposición de los diputados.

La pasada semana se repartieron las comisiones en las Cortes. ¿Fue fácil llegar a un acuerdo entre los diferentes partidos?

Gozamos de un clima extraordinariamente positivo y estoy muy agradecido sobre todo a los presidentes de los partidos y a sus presidentes en la Cortes, porque tanto PSOE, como Partido Popular y Ciudadanos están  buscando que este inicio de legislatura esté a la altura de lo que los ciudadanos demandan de nosotros, que es moderación, tranquilidad y buen comportamiento.

También se acaban de recuperar los sueldos para los diputados. ¿Qué supone esto?

Es una decisión que favorece a la oposición política, porque los diputados que sostienen al gobierno ya tenían resuelta la retribución en la época de Cospedal. Los únicos que la perdieron fueron los de la oposición. ¿Y por qué perdieron la capacidad para estar retribuidos? Porque no querían que hubiera oposición. ¿Por qué se recupera ahora? Porque el presidente Page y el PSOE comprenden que para que haya democracia de calidad, una función importante es la que realiza la oposición, que es el control de la acción del gobierno. Esto va a aportar que los ciudadanos que han votado las opciones que no han ganado, vayan a tener representantes que se van a dedicar a hacer política, a hacer sugerencias o propuestas que enriquezcan la acción del gobierno y, otras veces, a criticar lo que hace el gobierno, que eso es positivo.

Otra de las medidas que cambian será la supresión de la limitación de ocho años para el presidente autonómico. Usted, cuando era alcalde de Azuqueca de Henares, abogaba por no estar más de ese tiempo al frente. ¿Qué cambia en este caso?

Tengo una visión personal sobre lo que yo quería hacer, pero lo que no tiene ningún sentido es que haya una ley que permita que en España un presidente del Gobierno esté 30 años, al igual que en una alcaldía o en todas las comunidades autónomas, pero que en Castilla-La Mancha sea solo ocho años. Esto vulnera el derecho al sufragio pasivo, a ser elegido. Esa ley se hizo en 2002 o 2003 y está desencajada de la arquitectura del derecho político que hay en España. Esto no significa que no tenga que haber un  límite legal. Sí tiene que haberlo, pero vamos a ver si podemos ponerlo para todo el país. En España, Castilla-La Mancha, Extremadura, Cataluña y las alcaldías de cierta población, hay que establecer un criterio homogéneo pero constitucional. No esta ley que no encaja en nuestro sistema. Hemos retirado una serie de normas que nos hemos encontrado y que vulneran una serie de derechos constitucionales, con el objetivo de que desde las Cortes de Castilla-La Mancha elevemos una propuesta a las Cortes generales, para que algunas normas se puedan volver a regular, por ejemplo la limitación de mandatos. Estaría muy bien que el parlamento español limitase a 12, 8, 16, 24… en función de la circunstancias. Además, debería limitarse también no sólo el tiempo de los que ganan elecciones, sino también la capacidad de presentarse de los que pierden. No deja de ser paradójico que si vamos otra vez a elecciones, Pablo Iglesias se habría presentado cuatro veces sin ganar ninguna. Llegará un momento en el que será presidente porque todos los demás no podrán presentarse. Así que abogo por una ley orgánica que cuelgue de la Constitución, no una ley de Castilla-La Mancha absolutamente creativa y sin sujeción a la Constitución.

Usted es también secretario provincial del PSOE. ¿Seguirá al frente de la agrupación?

Esa es la intención, respetando la voluntad mayoritaria de los militantes, que me eligieron de manera abrumadora y estoy muy agradecido por ello. Voy a intentar agotar el mandato, que acaba en diciembre de 2021, y por tanto queda mucho tiempo, y es compatible. Es verdad que algunos compañeros tendrán que asumir un rol más activo para que yo pueda hacer una labor más de arbitraje a nivel regional e intentar superar así algunas polémicas y conflictos. Pero lo voy a hacer siempre sabiendo que lo más importante es construir desde mis responsabilidades orgánicas e institucionales una sociedad más justa en la que haya mejor convivencia.

Con este inicio de verano tan intenso, ¿le quedará tiempo para descansar?

Este año es duro porque seguimos desarrollando el trabajo que cada uno tenía. Hemos tenido elecciones generales, autonómicas, europeas y municipales y hemos hecho un esfuerzo por presentar candidaturas en cada uno de los municipios de la provincia. Nos hemos esforzado muchísimo y merecemos un descanso. Lógicamente me voy una semana a descansar a Cádiz, la provincia donde nací, porque creo que hay que seguir conectado con las raíces. Yo me siento muy de aquí y muy de allí. Luego vendré para seguir trabajando, no solamente en las Cortes, sino también en esa política de cercanía.

¿Qué cree que va a pasar a nivel nacional tras la investidura fracasada de la pasada semana?

Debería haber un acuerdo y creo que la sociedad española lo demanda. Mi forma de entender la política se aleja del encasillamiento. No creo que uno acuda a un parlamento solamente a autoafirmarse y defender sus principios, sino que va con un mandato de los ciudadanos de que acerquen posturas y se pongan de acuerdo. Nosotros tenemos el mandato de los que han votado al PSOE, que lógicamente tienen una visión, nuestros principios; otros tienen otros. Si los principios son innegociables, solamente puede haber avances a través de la ley del más fuerte y eso es malo. ¿Pero cómo se resuelven los conflictos ideológicos en democracia? Pues a través de la cesión, la negociación y los pactos. Me gustaría que esta reflexión llegase, lo digo con mucha humildad, porque yo me he esforzado en el pasado por hacer cesiones y no imponer mi visión de las cosas ni aún teniendo mayoría absoluta. Considero que nuestro país mejoraría mucho si tomásemos como costumbre una visión de diálogo, negociación y de búsqueda de acuerdo, más que encasillarnos.


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