Rincones inéditos de Entrepeñas vistos por el dron de un instagramer

14/04/2024 - 14:16 Paco Campos

Las excelencias de la provincia de Guadalajara son divulgadas por todo el mundo a través del perfil de la red social Instagram @dronnatelo, de Jesús Fernández Mercado, de 38 años y natural de Madrid, cuyos padres son naturales de Sacedón. Precisamente de allí, del entorno del embalse de Entrepeñas, son las espectaculares imágenes a vista de dron de las que, por su interés, se hace eco Nueva Alcarria.

FOTOS: @DRONNATELO

Esta galería de fotos recoge la Boca del Infierno, el Alto de San Julián, el embalse en la bahía y playa de Sacedón, así como el propio pueblo de Sacedón, además de la parte inmediatamente posterior a la presa de Entrepeñas, salida natural del río Tajo, en el Cañón del Tajo de Entrepeñas

Para el manejo de su dispositivo se cualificó en el curso de piloto oficial de la AESA y mucha práctica, indica, a través de numerosos videos que ha grabado, entre ellos, el titulado “Un paseo por la Alcarria”, promocional de la central nuclear de Trillo, realizado para AlcarriaTV.

Se trata de parte de la colección de instantáneas aéreas de diversos parajes alcarreños y de la Serranía realizadas a través de este dispositivo que viene recogiendo desde hace cuatro  años. “Tengo la ruta de los pueblos negros, además he pasado por Brihuega, Trillo, Cifuentes, Solanillos del Extremo, Pareja y algunos más”, señala.

El dron que usa en la actualidad tiene una gran baza: “Es pequeño y ligero que es lo que se permite por normativa utilizar en entornos urbanos”, detalla. Su gran angular permite captar las mejores panorámicas de nuestras tierras, a lo que se suma  “una buena luminosidad y una buena tasa de bits para el tamaño que tiene”, remarca. En concreto permite imágenes 4K de Alta Resolución para video y 48 megapíxeles para fotografía.

“Además permite obtener formato raw para mejorar las luces de la imagen”, aporta su detalle técnico.

A Jesús lo que más le inspira para plasmar digitalmente su sueño acuático de Entrepeñas sobre su perfil de Instagram es su niñez, porque, dice, “tengo una niña pequeña y me evoca aquellos años entrañables jugando, disfrutando y paseando por sus increíbles parajes de azul y verde”, por lo que “he intentado reproducir todas las cosas que hacía cuando era pequeño”. Lamenta que “los sitios que a mí me encantaban y que iba con mis padres hoy en día están abandonados, como el castillo del mirador de la presa o los jardines de alrededor”, señala.

No obstante ve un rayo de sol: “Otros se mantienen, como el gran árbol cerca del puente romano, que es un sitio ideal para bañarse”.

“Recuerdo que íbamos a merendar por esas zonas”, añora con una nostalgia que ahora intenta combatir con sus frecuentes visitas a la ermita de la Virgen de los Desamparados, cuyas imágenes pasarán a su pequeño gran álbum de recuerdos. Quién sabe si trascenderá a la virtual, voluble e intangible, ficción de la nube gracias a Instagram, aunque, como se dice en su pueblo adoptivo, “el papel es el papel”.

Lo que al principio el manejo del dron era una simple afición, ahora es pasión: “En mis comienzos todo era más de ver en que momento podía sacar el dron un ratito y hacer algo allí donde íbamos, pero después ya me marco una previsión sobre dónde vamos, a que hora vamos y qué se puede sacar”, matiza.

“Por ejemplo la ruta de los pueblos negros lo hice en febrero y fui a propósito a visitarlos sólo para inmortalizar sus parajes”, continúa.