Santa Ana despereza a la Botarga
El personaje multicolor, de vuelta en época veraniega.
Fotos: Nuria de Lucas.
A pesar de que el calendario de botargas y personajes enmascarados parece ceñirse exclusivamente al tiempo invernal, en el valle del Badiel, Muduex saca a sus calles su figura diablesca con motivo de Santa Ana y San Pantaleón. Y es que la pintoresca botarga ha vuelto a salir al encuentro de grandes y mayores por cuarto año consecutivo, tras una ardua tarea de recuperación.
Para la ocasión, el punto de encuentro fue el templo local. Y es que la botarga, encarnada por David López, se personifica en la sacristía de la Natividad de Nuestra Señora. Por la bancada eclesiástica empiezan a correr los nervios entre los infantes. Y con inusitada expectación, los más pequeños ven aparecer a la botarga. Acompañan al festejo, la consejera de Bienestar Social, Bárbara García Torijano, y la delegada provincial del mismo ramo, Carmen Gil. También la corporación, arropa la escena. En estos prolegómenos, se cita a Toño Nieto, quién documentó toda esta atávica tradición local, y que, en este día, el paisanaje agradece que haya tallado una cachiporra de madera con la imagen de Santa Ana. Tras unas palabras de recuerdo para toda la tragedia vivida en el incendio de la sierra, se inicia la fiesta.
Con la música de los Gaiteros de Villaflores, el enjambre de niños y padres va avanzando hacia la plaza mayor. Se producen incontables carreras de la botarga, para deleite de la chiquillería, que alcanza a duras penas la casa consistorial. La siguiente parada, el almacén. En el popular espacio, se reparte vino dulce y rosquillas. Los asistentes comparten aperitivo, con la música de los dulzaineros de fondo. Entre tanto, los participantes van descubriendo y aprendiendo algo más de esta antigua manifestación asociada a Santa Ana de la Alcarria. A éste personaje, que hoy porta garrote, cencerros, y una máscara de esparto, le acompañaban hasta el siglo XIX una serie de danzantes. De esta romería que se hacía hasta la desaparecida ermita, nada queda. Y a duras penas resisten restos del templo de la santa. La botarga, que viste traje rojo, verde y banda amarilla, al estilo del linaje de los Mendoza, ha adaptado sus atavíos a la temporada estival. Tras sus últimos incordios a los más jóvenes, el espectro multicolor vuelve a desaparecer. En tiempos, la figura, además de salir el día de Santa Ana, el día 26 de Julio, también hacía su aparición en la siguiente jornada, coincidiendo con la celebración de San Pantaleón. Hoy, perdida. Al igual que la romería, la botarga, danzas y todo lo relativo a la ermita. Pero la adaptación de estos ritos a los nuevos tiempos, ha permitido que estos sigan siendo un punto de encuentro para todos los mudejos.
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