En el 75 aniversario de Nueva Alcarria nos regaló unas líneas llenas de cariño.
Nuestra conciencia está forjada desde la más tierna infancia. La de los pueblos, de igual forma.
Me parece encomiable la labor de investigación del alcalde de Peralveche, pero no así el resultado de la misma.
El GEO merece nuestro reconocimiento, admiración y respeto porque es un orgullo y una suerte contar con su protección.
La patética imagen del ciudadano republicano Puigdemont no puede ni debe tener otro final que “disfrutar” unos cuantos años de nuestro sistema penitenciario moderno y rehabilitador.
Podemos estar orgullosos de lo que hoy significa Guadalajara en el mapa del mundo deportivo en cualquier disciplina.
Las informaciones sobre la pobreza en el mundo, del año 2017, no son buenas.
La versión-adaptación y dirección corrió a cargo del salesiano Santiago López Lara, gran persona, excelente educador y ejemplar religioso.
Los historiadores deben poner de relieve la dimensión religiosa de los hechos explicados, pero el docente de religión puede unificar en su asignatura los distintos aspectos de esa constante dimensión.
Hoy sería impensable la escena de aquella película donde José Luis López Vázquez piropeba a una espectacular Carmen Sevilla deletreando cada sílaba: mo-nu-men-to.
Espero que hayan leído este artículo con ese sentido del humor que seguro que les caracteriza.
No hay constancia de que hubiera niños alcarreños entre aquellos que fueron enviados a Rusia, pero sí de evacuaciones realizadas desde Guadalajara a zonas más seguras entonces.
A Guadalajara, hay que quererla.
Así, como suena.
Sin cursiladas, ni ñoñerías.
A Guadalajara, hay que quererla.
Les esperan ruedas de prensa, reuniones, audiencias, aclamaciones, comidas, recepciones, alfombras rojas, y al fondo el palacio real.
La Fiesta de los Populares ha llegado a arraigar tanto entre nuestros lectores que no podemos por menos que dar las gracias a cuantos la siguen y acompañan.
Hace mucho frío y el personal ha montado una cola de Jesús de Medinaceli para adorar zapatos. Cada uno de ellos es una joya, una lección de arte y diseño.
¿Quién no se vio enamorado de la amiga de los juegos, la guapa vecina o la compañera del colegio?
No es odio la antipatía, aunque lo diga el diccionario, como no es amor el sexo de fin de semana.