Me fastidia que políticos, hoy en candelero, estuvieran con los brazos cruzados y callados cuando se discutían los puntos programáticos de la Constitución que los iba a legalizar mientras otros dábamos la cara apoyando la democracia.
Quiero reconocer en público mi preocupación ante lo ocurrido en los censos de votación y censos de las agrupaciones durante este proceso.
En este éxito colectivo queremos resaltar las personas de Antonio Román y Eladio Freijo.
Jesús Campoamor escribe paisajes en el lienzo.
En mi pueblo la única luminosidad extra de Navidad era la hoguera de Nochebuena.
Page y el PSOE vuelven hoy a las andadas, poniendo en peligro al sector de la discapacidad al sustituir el compromiso por la propaganda.
Cuatro cantamañanas, que no habían nacido aún, hablan estos días del ‘régimen del 78’. Son los teóricos de medio pelo convertidos en partido político"
La costumbre, las tradiciones, son referencias por las que no nos convertimos en pollos sin cabeza correteando sin sentido.
Su contenido es plenamente válido hoy como lo era hace cuarenta años y lo será dentro de otros cuarenta.
Los políticos catalanes seguro que ahora miran con respeto a la eficaz Constitución del artículo 155.
Algún día tengo que hablar de la independencia, lo voy obviando, me da mal rollo, pero todo el mundo habla de este asunto y creo que es el momento.
En nuestro ámbito se ha extendido hablar de Diputación a secas, sin determinante alguno, como si utilizáramos una lengua primitiva.
Por el valle el río corre ahora entre zarzas y malezas casi invisible con un puente que se diría de origen medieval.
La Constitución no es un sistema más pues es el corazón de todo sistema democrático.
La Constitución ha hecho posible la convivencia en paz y libertad. No lo olvidemos ahora cuando algunos se plantean su vigencia.
En el Instituto Brianda de Mendoza estudié hasta sexto de Bachillerato.En él habían estudiado gran parte de mis antepasados, el primero hacia mediados de 1860 y mi abuelo, José Gallego, desde 1892.
El artículo 155 ha servido para resolver, eso sí momentáneamente, una crisis política grave y demostrar la utilidad de la Carta Magna.
Es la segunda y última vez que le voy a contestar sobre este tema.
Todos los cambios que pueda necesitar nuestra convivencia nacional pueden ser hechos sin apelar o tocar la Constitución.
Ante las adversidades nada parece mejor que tener tranquilidad pues los ánimos inquietos no suelen ser los mejores para solucionar problema alguno.