Membrillera, ese puñado de casas de sillarejo y adobe entre la campiña y la serranía de Guadalajara, parece detenido en el tiempo. A 834 metros de altitud, con su iglesia parroquial de Nuestra Señora la Blanca levantada a finales del siglo XVIII sobre las ruinas de la antigua, el municipio de apenas 38,33 kilómetros cuadrados y 95 habitantes guarda el alma tranquila de tantos pueblos de la Alcarria.
FOTO: LAUTARO LATASA