Un barrio con mucha historia en Guadalajara: El de la Casa Grasa
El 2 de junio de 1859 se inauguró en la ciudad de Guadalajara la estación de ferrocarril. En concreto se localizaba en una zona llana, a dos kilómetros del casco antiguo de la ciudad arriacense, muy próxima al puente Árabe del río Henares.
El 2 de junio de 1859 se inauguró en la ciudad de Guadalajara la estación de ferrocarril. En concreto se localizaba en una zona llana, a dos kilómetros del casco antiguo de la ciudad arriacense, muy próxima al puente Árabe del río Henares.
Ello trajo consigo la creación de un nuevo barrio, al que se le denominó como el de la Estación. Alrededor de la populosa barriada se instalaron comercios de comestibles, fábricas de harinas, los depósitos de la Campsa y sobre todo bares y posadas.
Al otro lado de las vías de ferrocarril, separado por una tapia, comenzó a fraguarse un nuevo barrio en torno a un amplio caserón, propiedad de Leoncio Grasa, lo que trajo consigo que a la nueva zona residencial se la conociese como la de la “Casa Grasa”.
El nuevo barrio se encontraba en la mitad del trayecto entre Guadalajara y la vecina localidad de Marchamalo. De esa manera a la calle principal de la barriada se le puso el nombre de Carretera Antigua de Marchamalo. En 1917, justo enfrente del barrio de la Casa Grasa, se instaló la fábrica de vehículos y de pequeños aviones, la Hispano-Suiza. Ante la llegada de numerosos trabajadores, con sus familias incluidas, se construyeron numerosas viviendas en el barrio de la estación e igualmente en la nueva barriada; es por ello que a la travesía de la calle principal de la barriada, se la denominó como de La Fábrica.
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Con el paso del tiempo en la barriada comenzaron a instalarse empresas y edificios relacionados con la agricultura. Uno de los almacenes que se creó fue el de los abonos Marín, que en la actualidad siguen abiertos con el nombre de Amotesa. Posteriormente llegaron los viveros de plantas de la familia Sánchez e igualmente el vivero municipal, ambos ya desaparecidos.
En 1967, aprovechando la cercanía de las vías del tren, se instaló un amplio silo perteneciente al Servicio Nacional del Trigo. Ello trajo consigo que al nuevo centro de recogida de cereales llegasen numerosos carros tirados por mulas cargadas de trigo y cebada, procedentes de pueblos cercanos a Guadalajara. De esa manera a otra calle del barrio se la denominó con el nombre de Camino Viejo de Cabanillas. En 1951 la empresa nacional de ferrocarriles construyó un bloque de doce viviendas que fueron entregadas en régimen de alquiler a familias de los empleados del servicio de trenes.
Ante el aumento de la población en la barriada de la Casa Grasa y para evitar el cruce de vías por parte de los vecinos, el Ayuntamiento de Guadalajara, presidido por José María Bris Gallego, construyó una moderna pasarela con la intención de unir los barrios de la Estación con el de la Casa Grasa.
En tiempos pretéritos la barriada de la Casa Grasa tuvo colegio propio en una de las amplias casas, permaneciendo abierto hasta la apertura del colegio Isidro Almazán, en la calle Río Sorbe. En la actualidad en la calle principal de la Carretera Antigua de Marchamalo se ha instalado un moderno hostal con el nombre de la Rica Posada, recordando a los numerosos comercios que antiguamente tuvo la barriada.
Una de las características de las numerosas viviendas bajas del barrio de la Casa Grasa es la de mantener sus amplios patios e incluso algunas huertas hortícolas.