Un doctor en Medicina que dejó huella en Guadalajara y fue Popular de Nueva Alcarria: Julio Mayo
Este próximo 17 de marzo, a las 18.30 en el teatro Buero Vallejo, se celebrará la XXXVIII edición de los premios Populares Nueva Alcarria. Uno de los galardonados como “ Popular Nueva Alcarria” en la gala del año 1997 fue el prestigioso doctor en medicina, Julio Mayo Coiradas.
Recibió el premio del inolvidable Salvador Embid, presidente, y en presencia de Pedro Villaverde, entonces director. Embid en su libro: “ Mi Vida y ¿Milagros?, hacía referencia a los pequeños milagros que realizaba con sus pacientes y con la ayuda de Dios.
Julio Mayo nació en la localidad coruñesa de Noya en 1930. En su localidad natal cursó los estudios primarios y el bachillerato. Posteriormente se trasladó a la Universidad de Santiago de Compostela en la que obtuvo la licenciatura en Medicina y Cirugía. Una vez terminada la carrera realizó cursos en la Escuela Naval de Marin, junto a José María Gil Robles y el entonces Príncipe de España, don Juan Carlos de Borbón y Borbón. Fue también médico de la Marina Civil por oposición en el año 1958.
Posteriormente fue alumno y colaborador del doctor Gregorio Marañón con quien hizo la especialidad de medicina interna y cardiología, con el jefe de servicio de cardiología, el doctor Luis Calandre.

Durante la celebración de una gala de baile en el Casino Principal de Guadalajara, con motivo de la festividad del Corpus Christi, conoció a la joven arriacense Amparo Gutiérrez del Olmo, con la que contrajo matrimonio el 23 de noviembre de 1962 en la iglesia de San Agustín, de Madrid. Poco después de la boda, como Julio Mayo había realizado en Hamburgo un curso de enfermedades tropicales, el matrimonio se desplazó a Libia con un contrato del gobierno Libio. Antes de regresar a España, Julio Mayo estuvo de director médico en el hospital de Máscara en Argelia.
Si algo destacaba del doctor Julio Mayo con sus pacientes era su humanidad hacía ellos y como él siempre manifestaba “con la ayuda de Dios y su familia”. El que fue colaborador durante varios años de Nueva Alcarria, el catedrático de Enseñanza Obdulio Díaz Mora, dijo con acierto que a la consulta de don Julio Mayo se entraba como paciente y se salía como amigo.

Una de las anécdotas más curiosas de la vida laboral de Julio Mayo se produjo cuando el escritor Camilo José Cela celebraba una cena con amigos en su vivienda de la urbanización del Clavín. Durante la velada, don Camilo se sintió indispuesto y preguntó a su amiga Ascensión de Blas que se encontraba con él, si conocía a algún médico de Guadalajara. Ella le contestó.”Si, Julio Mayo que es el médico de mi madre, el mejor de Guadalajara y además es gallego”. Don camilo no dudó ni un momento y respondió: “ Quiero a ese”. De esa manera Tomás Cavanna, de la fundación Camilo José Cela, cogió un vehículo, y en compañía de Ascensión de Blas, fueron a recoger a Julio Mayo a su domicilio subiendo Julio y Amparo al domicilio del escritor. Tras realizarle una exploración fueron a la farmacia de guardia para adquirir una inyección que le puso el propio doctor. Al día siguiente el doctor Julio Mayo subió al Clavín para ver cómo se encontraba su nuevo paciente y al verle levantado, Camilo José Cela le manifestó que le pusiese otra inyección que se encontraba muy bien y con ganas de seguir escribiendo el nuevo libro que estaba a punto de publicar.
En noviembre de 1997, con motivo de su cuarenta aniversario como doctor en medicina, Julio Mayo recibía un caluroso homenaje en el hotel Pax de Guadalajara ante más de 400 comensales. En los postres tomó la palabra Miguel Ángel Puga y pronunció un discurso en nombre del grupo de amigos que habían organizado la cena- homenaje. Finalmente María Teresa Florit, micrófono en mano, recordó el paso del doctor Julio Mayo por la Escuela Hogar de Guadalajara y contó una anécdota en la que narraba como Julio Mayo había salvado la vida de un niño.
En mayo del año 2017, Julio Mayo falleció en Guadalajara dejando una huella imborrable en la ciudad de Guadalajara.