El Palacio de los Conde de Montemar en la calle Mayor de Guadalajara
El siglo XVII en la antigua Calle Mayor Alta, en concreto en el tramo de la calle Platerías, se construyó una de las casas más importantes de la ciudad, denominada como las de los Condes de Montemar.
Los condes de Montemar eran descendientes de don Rodrigo de Campuzano, comendador de la Orden de Santiago. Cuando falleció Rodrigo de Campuzano en 1488, sus restos mortales fueron depositados en la antigua parroquia de San Nicolás, en la plaza del Jardinillo. Debido al deterioro de la iglesia de San Nicolás, fue destruida y todas sus pertenencias se trasladaron justo enfrente, donde se encontraba el templo barroco de la Congregación de los Jesuitas. A partir de ese momento a la nueva parroquia se le puso el nombre de San Nicolás el Real. En una capilla lateral del templo se colocó el sepulcro de Rodrigo de Campuzano, en posición yacente y con su espada en el pecho.
Dada la importancia que tenía el Palacio de los Condes de Montemar en la ciudad, el ayuntamiento de Guadalajara, en1887, decidió nombrar con el nombre de Montemar a la calle adyacente de la vía principal de la calle Mayor y en el lateral del palacio.
Con el paso del tiempo, el palacio de los Condes de Montemar fue morada de Manuel María Vallés, que fuese alcalde de Guadalajara desde el 14 de julio de 1895 hasta marzo de 1897. Antes de fallecer este político liberal en Guadalajara en 1909, sus herederos compraron el palacio de los Condes de Montemar y fue su sobrino Manuel Iparraguirre Vallés, el que solicitó licencia al ayuntamiento de Guadalajara para realizar una rehabilitación integral en el interior de la mansión. Como figura en el archivo municipal de Guadalajara, la licencia fue solicitada en 1877 y concedida con la condición de que mantuviese las balconadas exteriores y respetase el acabado exterior de los muros y los sillares de piedra rehundidos. Con el paso del tiempo, los propietarios del palacio de los Condes de Montemar solicitaron licencia para reformar la planta baja de la casona, con el objetivo de recepcionar locales comerciales.
El primer local que se instaló con vistas a la calle Mayor fue el Bar Numancia, que permaneció abierto hasta 1957. Al año siguiente la empresaria local, María Purificación Antón Ranz solicitó licencia para instalar una tienda de regalos y ropa con el nombre de “Novoplex”. Su inauguración en 1959 supuso un fuerte impacto en el comercio local, destacando sus escaparates en forma circular. Posteriormente se instaló en la planta baja de la casona, y en plena calle Mayor, el comercio de confitería ”La Mallorquina”, regentado por José Prieto Vinas; en su entrada se anunciaba la venta de los legítimos Bizcochos Borrachos de Guadalajara.Tras la muerte de su propietario, en 1986, el local fue sustituido por la tienda de ropas Opalo. En la planta primera del palacio se instalaron las aulas de las clases pasivas de Ramos e igualmente la agencia de seguros “Bilbao”.
Ante el deterioro del edificio, el ayuntamiento de Guadalajara, en 2015, lo declaró en ruina. Esta decisión fue recurrida ante el Contencioso Administrativo de Guadalajara por los dueños de los establecimientos comerciales. El recurso fue desestimado por el Juez del Contencioso, lo cual supuso el cierre de ambos comercios que se encontraban en la planta baja del edificio.

Recientemente han comenzado las obras para la construcción de viviendas en el interior del palacio de los Condes de Montemar. En el permiso concedido por el ayuntamiento de Guadalajara queda muy claro que la empresa constructora deberá mantener la fachada original, a excepción de la planta baja en donde estuvieron las tiendas comerciales, ya que los arcos de unos de los locales rompían por completo la estética del palacio.
Curiosamente la calle en donde se encuentra el palacio de los Condes de Montemar, ha tenido varios nombres como calle de las Tiendas, calle de la Libertad, calle Mayor Alta, calle del Generalísimo y finalmente calle Mayor, como se denomina en la actualidad. Antiguamente la numeración del palacio era el número 46 como se puede ver actualmente en un mosaico y en la actualidad es oficialmente el dígito 40 de la calle Mayor.

