Una esfinge romana de medio metro confirma la relevancia histórica de la ciudad romana de la Alcarria

01/02/2026 - 11:13 FCV

No supera el medio metro de altura, pero dice más que muchas murallas. Una esfinge romana tallada en piedra, localizada durante la última campaña de trabajos en la ciudad romana de Caraca, en la localidad alcarreña de Driebes, ha vuelto a confirmar que bajo el cerro de la Virgen de la Muela se esconde algo más que restos dispersos: hay una ciudad con entidad, con símbolos de prestigio y con una historia todavía por contar.

El descubrimiento ha sido documentado por el Equipo Arqueológico Caraca, dirigido por Emilio Gamo, que lleva años sacando a la luz calles, edificios públicos y espacios urbanos que dibujan el plano de una verdadera ciudad. Cada campaña añade piezas al puzzle. Y esta esfinge, pequeña pero singular, se ha convertido en una de las más simbólicas.

La escultura será presentada públicamente en el Museo de Guadalajara, el jueves 5 de febrero a las 19:30 horas, donde quedará depositada y cedida temporalmente para su estudio y exhibición, permitiendo que vecinos y visitantes puedan contemplarla de cerca mientras avanzan las investigaciones. Una forma de devolver a la sociedad lo que la tierra ha guardado durante siglos.

La pieza fue hallada en el entorno de la necrópolis, asociada a estructuras funerarias monumentales, lo que hace pensar que formó parte de un mausoleo o de un conjunto escultórico ligado a familias acomodadas. No es un detalle menor. Este tipo de representaciones, vinculadas a la protección de la tumba y al estatus social, no son habituales en yacimientos del interior peninsular. Su presencia habla de una comunidad próspera y plenamente romanizada.

La escultura se encontró derrumbada sobre el suelo junto a una estructura de planta rectangular, formada por sillares de piedra yesífera, bien escuadrados, aunque desgastados, de época romana imperial, que se orienta en sentido noreste-suroeste. El contexto arqueológico y las características de la esfinge de Caraca llevan a proponer una cronología de la misma en época romana altoimperial.

La esfinge era un animal mitológico cuya representación estuvo muy extendida en Egipto, Grecia, el mundo ibérico y romano. Esta criatura tenía las alas de ave, el cuerpo de leona y la cabeza de mujer. De hecho, la esfinge de Caraca muestra marcadas sobre el vientre los cuatro pares de mamas de leona.

La iconografía de la esfinge es bien conocida en el mundo clásico, pues tiene origen oriental, con marcado carácter apotropaico (protector), cuyo significado se reelabora por los griegos, especialmente en relación con el mito de Edipo y la esfinge (Sófocles, Edipo Rey). La esfinge hallada cumple precisamente este papel apotropaico y, probablemente, formaba parte de un monumento funerario cuya basa sería la citada estructura de sillares bien escuadrados. Conviene señalar que durante la excavación de esta estructura se encontró tierra cenicienta, pero no restos humanos cremados ni elementos de ajuar asociables a una sepultura de incineración.

En relación con esto último, hay que destacar que la citada estructura y su entorno se encuentran bastante alterados por la existencia posterior de la necrópolis visigoda y, por otra parte, por las tareas agrícolas que se han desarrollado en este paraje hasta el siglo XX. Se conocen esfinges funerarias en otras partes de la Hispania romana, como Baetulo (Badalona), Augusta Emerita (Mérida) y Segobriga (Saelices, Cuenca).

Porque el contexto es clave. Caraca es, a día de hoy, el yacimiento romano de mayor entidad documentado en la provincia de Guadalajara, y su futuro depende de asegurar los terrenos donde se asienta el núcleo urbano, incluido el foro. Para ello sigue activa la campaña de micromecenazgo “Salvemos la ciudad romana de Caraca”, impulsada por el Ayuntamiento de Driebes, Hispania Nostra y el propio equipo científico, a la que se ha sumado la Diputación de Guadalajara con financiación para adquirir parcelas privadas.

Esta excavación se desarrolló gracias al convenio firmado entre la Diputación de Guadalajara y el Ayuntamiento de Driebes, con el apoyo del Ayuntamiento de Brea de Tajo y la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara. El Proyecto de excavación arqueológica en la necrópolis visigoda de Caraca (Driebes, Guadalajara) y los niveles carpetanos en ese sector fue dirigido por Emilio Gamo Pazos (Museo Arqueológico Nacional), Javier Fernández Ortea (arqueólogo), Saúl Martín González (arqueólogo), Santiago David Domínguez Solera (Heroica arqueología). El equipo interdisciplinar de investigación contó ese año con la colaboración de un amplio número de expertos que analizaron el yacimiento desde distintas ópticas, incluyendo a Antonio Alvar Ezquerra (Universidad de Alcalá), Ana Gracia Rivas (Museo Nacional de Antropología), José María Murciano Calles (Museo Nacional de Arte Romano), María Luisa Cerdeño Serrano, Daniel Cordero Bordejé, María Ángeles Perucha Atienza (IGME-CSIC), Miguel Ángel Rodríguez Pascua (IGME-CSIC), José Francisco Mediato Arribas (I.G.M.E.-CSIC), Andrés Díez Herrero (IGME-CSIC), Helena Gimeno Pascual (Centro CIL II-Alcalá de Henares), Daniel Méndez García (Revives.es y UFV), Alexander Bar-Magen (Museo Nacional de Arte Romano), Ana Fernández Jiménez y Paula Carmona Quiroga (Instituto Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja, IETcc-CSIC), Magdalena Barril Vicente, Sergio Remedios Sánchez (UNED-Senior), Álvaro Sánchez Climent, Miguel Zorita Bayón y Carmen Álvar Beltrán (dibujantes). Se ha contado asimismo con la colaboración experta de la profesora Teresa Chapa para el estudio detallado de la escultura.