Viacrucis zaragozano

28/03/2026 - 13:41 Antonio Yagüe

Ahora que los tradicionales viacrucis están tocados de muerte en nuestros pueblos por escasez de devotos, sus amantes tienen uno estupendo allá donde se juntan las provincias de Guadalajara y Zaragoza y parece haberse detenido el tiempo.

  El “camino de la cruz” hasta Calatayud se inicia nada más pasar Milmarcos para los 1.000 pacientes de la zona de Molina de Aragón, muchos entrados en años, asistidos en su hospital. O los necesitados de intendencia doméstica en un territorio que padece una despoblación brutal.

  El itinerario de pasión por la A-202 incluye junto a Campillo, que conserva una Sábana Santa hermana de la de Turín, las estaciones de Fuentelsaz, Lumes, Cimballa y el mismísimo Monasterio de Piedra, monumento artístico y natural con su espectacular Cola de Caballo que recibe por Nuévalos 270.000 visitas anuales.

La vía, varada en el tiempo desde hace décadas, también es acceso a los balnearios de Jaraba, un pueblo turístico de postal cuyas aguas termales y minerales elogió Santiago Ramón y Cajal. Son 22 kilómetros de un martirio que podría incluirse en las guías turísticas de las dos provincias y las contiguas Soria y Teruel. 

Los usuarios rayanos han padecido hasta el reciente cierre infinitas curvas (algunas de ‘horquilla’), pedruscos, zarzas, arbustos y otras malezas en las cunetas, estrecheces, baches, socavones, mala visibilidad y una inseguridad inigualable.

El ejecutivo de Ancón inició obras el pasado octubre con un presupuesto de 8 millones (si no se desvía ninguno por el camino). Prevé entregar la carretera remodelada “en el primer semestre de 2027”, pero con más curvas que las previstas en el modelo inicial. 

La A-2501, conocida como “carretera de Jaraba”, por Cetina y la A-2 son la alternativa con un rodeo de 70 kilómetros y un deterioro alarmante, a la espera de un proyecto de mejora de nunca llegar. Otro calvario.