11/09/2020 / 19:57
Emilio Fernández Galiano


Imagenes

Ataque por el flanco noble

Nunca, nunca, nuestro parlamento fue altavoz de voces tan divergentes, distintas y variadas. Nunca, nunca, la libertad de expresión, opinión y condición fue tan respetada.


España es hoy un Estado libre, diverso y, hasta hace bien poco, rico. Pero seguimos siéndolo si nos comparamos con otros del mundo desarrollado. Nunca, nunca, nuestro país gozó de tanta libertad. Nunca, nunca, fue un Estado tan descentralizado. Nunca, nunca, disfrutamos de unas infraestructuras que nos sitúan a la cabeza de los privilegiados. Nunca, nunca, nuestro parlamento fue altavoz de voces tan divergentes, distintas y variadas. Nunca, nunca, la libertad de expresión, opinión y condición fue tan respetada.

Me permito recordar a mis pacientes lectores que este plano tan policromático y lujoso viene de la Transición, por más que ahora algunos disimulan y otros intentan cargarse su espíritu. Ese que concilió y nos hizo prosperar de un país de provincias a una gran capital. 

Me asombro de los que critican a Pablo Iglesias por su mansión en Galapagar, por más que pueda ser contradictoria con los mensajes que frívola y demagógicamente alimentan su doctrina. A mi me parece estupendo porque creo en el esfuerzo y en el premio y defiendo más una economía productiva que subvencionada. 

Pero, ¡ay!, corre el riesgo de perder la ejemplaridad. El líder de Unidas Podemos, en clara caída de popularidad y apoyo electoral, se aferra a un objetivo al que la sociedad española le da la espalda. Una España venezolana no es querida ni deseada, por más que estimule a los sectores menos beneficiados que ven con asombro donde vive el “marqués”. Por lo pronto, los movimientos “anti okupas” crecen como esporas porque en España, todavía, se valora la propiedad privada (esfuerzo, premio). Y porque los últimos cuarenta años de reinado juancarlista han calado en el bienestar de todos. 

De ahí que la siguiente estrategia, a la desesperada, sea derribar el ”régimen” del 78. En su lenguaje a lo Komintern, aparato soviético instalado en la España republicana, los podemitas se ceban en el origen, sustento y consolidación de nuestro régimen de libertades, la Corona, por más que, al margen de aspectos personales, ha favorecido nuestra prosperidad y privilegiada situación actual, en términos históricos. Ataque por el flanco noble. 

Sánchez debe reaccionar, romper un pacto que le ata, además de a sus socios gubernamentales, a independentistas y filoterroristas. Lo pagará. A no ser que rompa y pacte a lo Merkel con un PP en plena catarsis, pero que le permitiría prolongar su horizonte de gobierno. 


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