Castilla-La Mancha refuerza su ofensiva hídrica en defensa del Tajo y reclama una reserva estratégica de agua para la región
La Junta defiende una reserva estratégica de agua para abastecimiento, desarrollo económico y cohesión territorial en plena revisión de la planificación hidrológica.
Castilla-La Mancha ha reforzado su posición sobre el futuro del Tajo y del reparto del agua con la presentación de una propuesta estratégica ante los Esquemas Provisionales de Temas Importantes (EPTI) del cuarto ciclo de planificación hidrológica (2028-2033). El planteamiento, trasladado este jueves durante el Consejo Regional del Agua, insiste en que las necesidades de cada cuenca deben atenderse antes de considerar recursos excedentarios y reclama una reserva hídrica suficiente para garantizar abastecimiento, actividad económica y equilibrio territorial.
La consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, defendió en Toledo la necesidad de avanzar hacia “un modelo hídrico basado en el consenso, la sostenibilidad y la garantía de oportunidades para las generaciones presentes y futuras”, durante una reunión extraordinaria del Consejo Regional del Agua en la que el Gobierno autonómico presentó sus conclusiones sobre las siete demarcaciones hidrográficas que atraviesan la comunidad.
El debate llega en un contexto marcado por las recientes resoluciones del Tribunal Supremo sobre el Tajo, que han respaldado la aplicación de los caudales ecológicos y consolidado el marco jurídico de la actual planificación hidrológica, reforzando el principio de protección ambiental del río y reabriendo el debate sobre el equilibrio entre recursos, desarrollo territorial y derivaciones hídricas.
El documento regional, alineado con el Pacto Regional del Agua de Castilla-La Mancha, sitúa el foco especialmente sobre las cuencas del Tajo, Guadiana, Júcar y Segura y defiende el principio de prioridad de cuenca. En este sentido, la Junta plantea que los recursos solo puedan considerarse excedentarios “una vez atendidas las necesidades de la propia cuenca cedente y garantizado el suministro de las distintas demandas existentes”.
La propuesta también reclama balances hidrológicos “completos e individualizados” por cuenca, incorporando tanto recursos convencionales como alternativos, y sostiene que las demandas regionales deben cubrirse antes de valorar disponibilidades transferibles.
Mercedes Gómez afirmó además que Castilla-La Mancha afronta “un momento decisivo para el presente y el futuro” por tratarse de la única comunidad autónoma atravesada por siete demarcaciones hidrográficas, una circunstancia que, según defendió, obliga a diseñar una posición común sobre el agua.
El Ejecutivo regional vincula esta estrategia con la necesidad de garantizar una reserva estratégica de agua que permita asegurar el abastecimiento humano, favorecer el desarrollo económico y combatir desequilibrios territoriales, con especial atención a las zonas rurales y afectadas por despoblación.
Entre las alegaciones presentadas figuran asimismo el impulso a los regadíos sociales, la mejora de las redes piezométricas para un mayor control de los acuíferos y nuevas respuestas a las dificultades de pequeños municipios en materia de abastecimiento, calidad del agua y depuración.
La consejera insistió igualmente en la necesidad de acelerar inversiones hidráulicas adaptadas al contexto climático y reclamó “infraestructuras resilientes” capaces de garantizar suministro ante episodios de sequía o cambios extremos.
El proceso participativo previo ha contado, según el Gobierno regional, con la participación de 71 organizaciones y cerca de 200 propuestas, integradas en mesas de trabajo celebradas en las cinco provincias.
El plazo de información pública para presentar alegaciones al cuarto ciclo de planificación hidrológica permanece abierto hasta el 28 de mayo, fecha hasta la que la Junta anima a ayuntamientos, agricultores, colectivos conservacionistas y ciudadanía a hacer llegar propuestas para incorporar las necesidades hídricas del territorio.