Cuatro sabores clave de ‘Campo y Alma’ para cambiar de estación
El ajo morado, el melón, el queso y un arroz, que tendrá su distinción, llaman a tu mesa.

Castilla-La Mancha es un territorio de contrastes donde la riqueza agrícola y ganadera define sus mesas. Desde el corazón de España haremos un viaje sensorial a través de cuatro productos Campo y Alma. Hablamos de algunos de sus productos más icónicos, verdaderos embajadores de la tradición y la riqueza de esta tierra: el Melón de La Mancha, refrescante y fuente de vitaminas; el Ajo Morado de Las Pedroñeras, un superalimento con propiedades antioxidantes y un aroma incomparable y el noble Queso Manchego, concentrado de proteína y calcio con un sabor inconfundible. Banderas de la cocina regional y una dieta saludable. También incluimos el Arroz de Calasparra DOP, que ya camina hacia la distinción Campo y Alma.

Y comenzamos con un fruto del verano tardío que todavía podemos encontrar. El Melón de La Mancha se recoge al final del ciclo de verano e inicios del otoño, con Indicación Geográfica Protegida (IGP), de la variedad “Piel de Sapo”, siendo el postre esencial que simboliza la dulzura de la tierra.
De forma elipsoidal u ovoide y corteza lisa o ligeramente rugosa que tiende al amarillo en la madurez. Lo más valorado es su interior: pulpa de color blanco con gran dulzor, alta jugosidad y una escasa fibrosidad. La IGP garantiza un grado de azúcar óptimo, lo que lo convierte en un melón de sabor consistente y refrescante.
La zona de producción del Melón de La Mancha está situada en la comarca natural “Mancha”, junto al Alto Guadiana.
Es el postre natural por excelencia, de consumo fresco. Su dulzura también lo hace ideal para elaborar sopas frías (como gazpachos de melón), brochetas combinadas con jamón o para licuados y batidos, aportando hidratación y vitaminas.
Y del postre, a un auténtico embajador de la región, el Queso Manchego con Denominación de Origen Protegida (DOP).

Queso Manchego
Es probablemente el producto más reconocido de la región. Su producción se realiza exclusivamente con leche de la oveja de Raza Manchega, criada en la zona delimitada.
Presenta una inconfundible forma cilíndrica con la marca del cincho de esparto (pleita) en los laterales y la marca de ‘flor’ en las caras planas. La pasta varía de blanco a marfil-amarillento y presenta ojos pequeños y desigualmente repartidos. Su sabor evoluciona según la curación: en los más jóvenes es ligeramente ácido, suave y sabroso; en los curados se vuelve fuerte, intenso y ligeramente picante. Su textura es firme, compacta y mantecosa.
Es un alimento que se puede consumir a todas horas. El Queso Manchego es perfecto en tablas de quesos, para rallar sobre platos de pasta o gratinados de otoño, o para acompañar las frutas secas y la miel de la temporada, creando un contraste de sabores espectacular.

El Ajo Morado de Las Pedroñeras con Indicación Geográfica Protegida (IGP) es reconocido mundialmente por su intensidad y sus propiedades. Su cultivo se concentra en la comarca de Las Pedroñeras (Cuenca), donde los inviernos fríos favorecen su calidad.
Se distingue por el característico color violeta o morado intenso de las túnicas que cubren sus dientes. El frío invernal de la zona ralentiza su maduración, lo que potencia su contenido en Alicina (el compuesto que le da su olor y sabor). El resultado es un ajo de fuerte olor y sabor picante y estimulante, superior en intensidad a otros ajos. Además, su estructura compacta le otorga una excelente conservación.
Este ajo es fundamental en guisos, estofados y sofritos de la cocina tradicional manchega. Es el alma del pisto y del ajoarriero. Su alto contenido en alicina lo convierte en un potenciador de sabor, utilizándose tanto en crudo como cocinado para realzar cualquier plato y acompañando estas líneas os proponemos un plato muy de temporada. La Sopa de Ajo Morado de Las Pedroñeras con Indicación Geográfica Protegida y pimentón es una receta tradicional de la gastronomía manchega, especialmente representativa de la región de Las Pedroñeras, famosa por su ajo morado. Este plato, ideal para los días fríos, combina el sabor intenso y aromático de los ajos morados con el toque ahumado y picante del pimentón. Se prepara con ingredientes sencillos como pan, caldo, huevo y un toque de aceite de oliva, creando una sopa reconfortante y llena de sabor. La suavidad de los ajos y el sabor del pimentón hacen de esta sopa una delicia que refleja la esencia de la cocina de Castilla-La Mancha.

Arroz de la DOP Calasparra, camino de la marca Campo y Alma
Aunque la DOP se extiende por Murcia, la zona arrocera de Hellín (Albacete) produce este arroz de montaña, de ciclo más lento y con características únicas. Es un ejemplo de cultivo ancestral en terrazas con renovación constante de agua.
El Gobierno de Castilla-La Mancha está trabajando con los productores arroceros de Hellín “para que nuestro producto de calidad, el arroz con Denominación de Origen Protegida (DOP) Arroz de Calasparra sea incluido en la marca ‘Campo y Alma’ y, de esta manera, darlo a conocer como un producto de calidad diferenciada de nuestra región y lograr mayor valor añadido en las producciones”.
El Ejecutivo autonómico está impulsando la inclusión de esta DOP en la marca ‘Campo y Alma’, debido a la importancia que tiene la vega arrocera en la provincia de Albacete y, en particular, en Hellín. Y es que el arroz de Calasparra es uno de los tres únicos arroces que cuenta con Denominación de Origen Protegida de España.• Se cultiva entre 350 y 500 metros sobre el nivel del mar, lo que, junto al uso de aguas frías y limpias de río, alarga su maduración un 30% más. Esto confiere al grano una textura firme y una gran dureza. Al cocinarlo, el arroz de Calasparra (variedades Bomba y Balilla x Sollana) tiene una enorme capacidad para absorber el caldo (hasta 3.5 veces su volumen) sin perder su consistencia, hinchándose más que otros arroces y manteniendo la resistencia al empastado.
La variedad bomba es fundamental para las paellas y arroces caldosos, ya que garantiza que el plato quede meloso sin que el grano se rompa. Es la base perfecta para cualquier plato de arroz con setas o verduras de temporada, pues absorbe todos los matices de la cocción.
