16/07/2022 / 08:06
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El Ayuntamiento de Huertahernando sortea un viaje a Roma para salvar su ermita del siglo XVI

Las paredes del pequeño templo situado a la entrada de esta localidad del Alto Tajo se derrumbarán si no se logran los 40.000 euros necesarios.


Huertahernando es un pequeño pueblo de 60 habitantes, situado en el Alto Tajo, sobre un elevado cerro, rodeado de montes poblados de sabinos y encinas. Sus habitantes, regidos por su alcalde, Juan Carlos Guerrero, quieren realzar su ermita, la de San Roque, una pequeña joya atribuida al siglo XVI de su patrimonio rural, con el objeto de atraer a los turistas, que no caiga en el olvido, y, sobre todo, que no se derrumbe. “Quiero que todos arrimemos el hombro con el objeto de que podamos lograr que se restaure”, señala Guerrero. Pero necesitan entre 40.000 y 50.000 euros para rehabilitar un monumento que está bajo el paraguas normativo la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español (B.O.E. núm. 155, de 29 de junio de 1985).

Ya tienen unos 10.000 euros, gracias a aportaciones de particulares, venta de merchandising y la iniciativa estrella: El sorteo de un viaje de cuatro días para dos personas a Roma, con vuelo ida y vuelta, traslados y estancia en hotel de cuatro estrellas. Pero queda mucho por hacer y, sobre todo, por recaudar. Hasta tal puntoJuan Carlos Guerrero, el alcalde, está implicado que pone a disposición de todo aquel que queira ayudar su teléfono particular: 650630601

No obstante, por encima del aspecto llamativo de la iniciativa, hay un trasfondo: la lucha de todo un pueblo para que no caiga en el olvido al que se ven impulsados muchos núcleos rurales de Guadalajara; el tesón que ponen sus vecinos para que todo el que lo visite pueda regresar boquiabierto de sus paisajes en torno al Tajo, la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, la fuente pública con abrevadero mandada construir por Carlos III para abastecimiento de los vecinos y animales domésticos, su fortaleza arabe, la Casa Culato, así como de una flamante y recuperada ermita de San Roque, situada a la entrada del pueblo, que ahora está en ruinas y en un proceso avanzado de deterioro, y el carácter de sus gentes.

La calidad de vida es envidiable. Sin embargo, Guerrero detalla la situación del pequeño templo de culto: “No tiene cubierta y los muros y los dos arcos están a punto de derrumbarse”. Pero –prosigue- la idea no tendría una finalidad meramente ornamental:

“Queremos emplazar allí el archivo, una biblioteca y exposiciones diversas”. Igualmente, “aunque la prioridad es el uso cultural”, abre la posibilidad a acometer un pequeño altar para que aquellos que deseen puedan acudir a la localidad para casarse y celebrar su enlace.

El alcalde describe que poco se sabe de la ermita. Ni siquiera cómo era antes de que se derrumbara el techo: “Los más mayores no recordaban haberla visto nunca en su aspecto original”, ilustra, “ni hay documentos que hayamos descubierto que nos hayan dado pistas”. Lo que sí que, desafortunadamente, recuerdan los ancianos del pueblo es que la ermita fue usada por el ejército en la guerra civil, pero que en ningún momento la vieron en su estado original; por entonces ya se encontraba sin techumbre.

Alguna sombra de conocimiento más ancestral sí que tienen: “Creemos que antes cuando se acababa de segar hacían una romería para celebrarlo”, afirma el alcalde. Guerrero, estima que “en la epidemia de peste entre 1490 y 1510 por toda Castilla se dedicaron ermitas a San Roque, santo protector frente a la enfermedad”. Se pudo haber construido  “en agradecimiento a San Roque por salvar al pueblo de la pandemia, o bien para rogar protección al Santo mientras nuestros antepasados sufrían y morían de la enfermedad”.

En el Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar, a cargo del estadista Pascual Madoz, editado en 1847, ya figuraba el pequeño templo: “dentro de él se encuentra la erm. de San Roque y un cas. que llaman Casa de Don Lucas (…)”.

El regidor de Huertahernando remarca en letras grandes:

Si perdemos San Roque, nunca conoceremos esa parte de la historia del pueblo. Algunas cosas quizás ya no las podamos averiguar”. San Roque lleva más de 400 años en Huertahernando “y con una pequeña intervención seguirá con nosotros en el futuro”. El representante de esta villa quiere recaudar suficiente dinero para consolidar los muros, techarlo “y convertirlo en lugar donde preservar la memoria del pueblo que lo construyó”.

Huertahernando, situado a 114 kilómetros de Guadalajara, está marcada por dos hitos que marcan la vida diaria de los 60 vecinos que la pueblan: Los fríos y solitarios inviernos que, muy gustosamente, y acostumbrados a las condiciones climatológicas, adversas para el común de los mortales, pero normales para los molineses, atraviesan, en contraste con los poblados y frescos veranos que suponen un atractivo para los turistas y aquellos oriundos que lo han dejado en busca de otras oportunidades laborales o de vida.

Desde 1940, año en que tenía 486 habitantes, su población no ha parado de descender, bajando hasta 359 almas en 1960. A partir de entonces es cuando comienza la ‘huída’ masiva de sus vecinos que descienden drásticamente hasta 1970, año en el que hay 159 censados.

 


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