El ‘Nobel’ del sabor viaja a Guadalajara: el Salchichón de la Abuela premiado en Bruselas por la élite gastronómica

09/01/2026 - 12:23 FCV

La gastronomía de la provincia arranca el 2026 con un hito histórico. El Salchichón de la Abuela, elaborado por Embutidos Atienza, ha sido distinguido con el prestigioso Certificado Internacional de Alimentos otorgado por el International Taste Institute en Bruselas. Este reconocimiento no es un galardón cualquiera: es el sello que identifica a los productos con un sabor y una calidad excepcionales en el mercado global.

Conocido en el sector como la “Guía Michelin” de los alimentos y bebidas, este premio sitúa a este producto elaborado en Guadalajara en el mapa de la excelencia mundial, compitiendo con las mejores marcas internacionales.

¿Cómo se consigue este "Óscar" del sabor?

La certificación obtenida por el Salchichón de la Abuela es de las más exigentes del mundo debido a su metodología de evaluación:

  • Catas a ciegas: Los productos se presentan sin envase ni nombre de marca para evitar cualquier sesgo.

  • Jurado de élite: La evaluación corre a cargo de chefs y sommeliers de prestigio internacional, muchos de ellos con estrellas Michelin o miembros de asociaciones culinarias de primer nivel.

  • Criterios sensoriales: Se puntúan aspectos como la primera impresión, la apariencia, el aroma, la textura y, por supuesto, el sabor.

“Este certificado es clave para la calidad gustativa; recibirlo en Bruselas avala nuestra tradición y el esfuerzo por ofrecer un producto único”, señalan desde la marca.

Un impulso para los productos de la provincia

Este reconocimiento no solo premia una receta tradicional, sino que actúa como un motor de confianza para el consumidor. Al portar el sello del Superior Taste Award, el cliente tiene la garantía técnica de que está ante un producto de calidad superior, validado por los paladares más finos del mundo.

Para la provincia de Guadalajara, este éxito supone un nuevo espaldarazo a su industria agroalimentaria, demostrando que los procesos artesanales y el respeto por la materia prima tienen cabida en la alta cocina global.