“Estamos hartos”: cinco días sin conexión en la Sierra Norte desatan la indignación vecinal
La Sierra Norte de Guadalajara ha vivido desde el pasado viernes una desconexión digital casi total que ha afectado a vecinos, negocios y administraciones. La causa: un episodio de viento “un poquito más fuerte” que bastó para colapsar todas las conexiones de Internet, incluso en los municipios que contaban con doble línea contratada.
Durante cinco días, muchos pueblos han permanecido sin cobertura móvil, sin datáfono, sin televisión, sin posibilidad de teletrabajo e incluso con el Ayuntamiento de Cantalojas paralizado, cuyo secretario municipal ha tenido que desplazarse de pueblo en pueblo "persiguiendo Internet” para poder sacar adelante gestiones urgentes.
Así, los vecinos de Cantalojas, Campisábalos, Galve de Sorbe y otros pueblos del Alto Rey llevan ya cinco días sin Internet, sin datáfonos, sin televisión y sin servicios municipales.
El alcalde de Cantalojas, Sergio Arranz, ha expresado su “impotencia y cabreo sereno”, asegurando que “lo que estamos cansados es de remiendos”. En sus palabras, se entremezclan preocupación, rabia y frustración.
Arranz recuerda que desde el municipio ya no pueden hacer más: han recogido firmas, enviado escritos y solicitado apoyo a la Consejería de Fomento sin resultados. “Esto es para enfadarse”, ha concluido, visiblemente agotado por la falta de soluciones.
La desconexión ha impactado directamente en la economía local, con hostales, casas rurales y restaurantes sin posibilidad de cobrar a sus clientes, y turistas que no podían comunicarse ni acceder a servicios básicos.
Un vecino resume la contradicción que sienten quienes aún residen en la zona: “Luego quieren que la gente se venga a vivir a estos pueblos. Con esta situación es imposible”.
A todo esto se suman cortes de luz intermitentes y la ausencia total de cobertura en localidades como Villacadima, donde lleva siete años sin servicio móvil. Una situación insostenible que compromete incluso la seguridad de los mayores, ante la imposibilidad de contactar con emergencias.
Vecinos y responsables locales coinciden en que no reclaman grandes inversiones, sino infraestructuras básicas: luz estable y cobertura mínima. “Vivir con la misma dignidad que cualquier otro ciudadano”, como exigen.