Esto es lo que se encontró un conocido abogado en su paseo de Año Nuevo por la ribera de Entrepeñas
Pedro Toledo salió a caminar por su pueblo, Sacedón, el primer día de 2026 como quien cumple un ritual casi sagrado. Abogado, gerente de la Asesoría Toledo, auriculares bien ajustados y, como cada Año Nuevo, la Filarmónica de Viena acompañando el paseo. Strauss sonaba limpio, elegante, perfectamente afinado. “Empiezo el año con orden”, pensó. Lo que no esperaba era que la realidad decidiera desafinar con entusiasmo.
Mientras los violines dibujaban valses impecables, Entrepeñas ofrecía un paisaje más propio de una performance de arte contemporáneo: bolsas atrapadas en los arbustos, latas brillando como falsas joyas y un aroma persistente que no figuraba en el programa del concierto. “Vergüenza ajena”, pìensa sin rodeos, “esto no es un entorno natural, es un vertedero con vistas”, criticaba abiertamente en su primer post de Facebook tras las uvas.
El contraste era tan evidente que rozaba lo cómico: música clásica frente a basura doméstica, cultura centroeuropea frente a dejadez ibérica. “Los primeros responsables son los cafres, claro”, se repetía, “esa gente que tira la basura como quien deja caer la conciencia por el desagüe”. Pero la reflexión iba más allá. “¿De verdad la Confederación Hidrográfica del Tajo o el Ministerio no pueden limpiar los márgenes de vez en cuando? ¿O es que esto no entra en su partitura?”.
En mitad del paseo apareció la nota humana que salvaba la escena: Goyo, acompañado de su perro, recogiendo bolsas una a una. “Esto sí que es amor al territorio”, pensó Pedro, “voluntariado vecinal frente a la inacción oficial”. No pudo evitar el sarcasmo: “Si Goyo puede, alguien con presupuesto también”.
El paseo terminó con la música aún sonando y una conclusión clara:
“El oído estaba de concierto; la vista, de denuncia”.
Y entre una coda de Strauss y el crujir del plástico, Pedro tuvo claro que señalar la disonancia también es una forma de civismo. Porque no todo en Año Nuevo es brindar: a veces toca afinar conciencias.



