01/07/2020 / 22:48
Antonio Herrera Casado / Cronista Provincial


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Guisema, un lugar que tuvo vida

Hoy toca irse muy lejos, al extremo norte de la provincia, a la raya de Aragón, y allí mirar, y evocar, uno de los castillos que defendían la frontera con el reino vecino: recuerdos documentales y físicos de Guisema, la fortaleza fronteriza.


Cuando escribo de Guadalajara, de la historia de su provincia y sus lugares, en más ocasiones de las que quisiera aparecen referencias a lugares que fueron y ya no son, de los que solo queda el nombre, o, como mucho, unas cuantas paredes de piedra, o, quizás, con suerte, y en medio de una finca de explotación agraria, los restos de una iglesia románica, o de un viejo castillo.

Esto ocurre en el Señorío de Molina, cuando vamos describiendo las líneas que hicieron de frontera con Aragón. Hubo siglos en los que Castilla peleó con el reino vecino, y hubo de levantarse una serie de edificios e ingenios militares que sirvieran de parapeto, de lugar de defensa y evacuación, de segura atalaya vigilante. Uno de esos lugares, (hoy en término del municipio de Tortuera, en la sesma del Campo) fue Guisema, de la que hay que decir que jugó un importante papel en la historia del Señorío de Molina.

Se encuentra abrigado de unos cerros, sobre un camino que sube desde el valle del río Piedra y va en dirección a Tortuera. Dicen las antiguas crónicas que Guisema, lugar de habitación de los musulmanes, fue conquistada por Alfonso I de Aragón, a comienzos del siglo XII, y que ya en 1122 formaba el extremo sur del Común de Calatayud. En él se levantó enseguida un castillo o casa-fuerte, que serviría de apoyo estratégico a nuevas conquistas. Formado el Señorío de Molina, pasó Guisema a sus términos, según el Fuero de don Manrique, y durante siglos gozó de un papel crucial en las luchas de Castilla y Aragón en aquel territorio fronterizo. Su posesión la disputaron reyes y magnates. Fue Guisema propiedad y señorío de los Lara molineses, desde el siglo XII, y luego de sus herederos los reyes de Castilla. Tuvo Concejo propio, y los documentos antiguos destacan el «castillo e casa fuerte» que centraba el lugar.

En 1338 lo tenía en señorío Doña Sancha Alfonso Carrillo, descendiente de los señores de Molina, y en dicho año esta señora se lo vendió a Adán García de Vargas, vecino de Molina. En 1340, el rey Alfonso XI concede un breve Fuero a Guisema, dando derecho a García Vargas para repoblar el lugar con gente venida exclusivamente de Aragón, y no de Molina, eximiendo a los colonos de muchos impuestos. En 1376 aparecen como dueños doña Ucenda López de Liñán y su hijo Sancho Ramírez, quienes lo venden a María González de Mijancas. Posteriormente fue señor de Guisema don Iñigo López de Mendoza, alcaide de los castillos y fortalezas comunales del Señorío de Molina. El hijo de éste, don Diego Hurtado de Mendoza y Carrillo, lo vendió en 1425 a Juan Ruiz de los Quemadales, el «caballero viejo» de Molina, en cuya familia quedó, pasando a los marqueses de Embid, hasta nuestros días.

Si hoy llega el lector viajero a Guisema, llamado por la curiosidad de ver esos lugares que hace muchos siglos fueron bandera de la nación, se encontrará con que la finca está rodeada de lógicas defensas que solo permiten ver unos cuantos edificios de almacenes y un caserón hermoso, sucesivamente remozado, que es el heredero de aquella fortaleza fronteriza de los Lara.

Como era lógico, en su gran obra sobre los “Despoblados de la provincia de Guadalajara”, que acaba de aparecer editada, Ranz Yubero, Remaestro Martínez y López de los Mozos dicen a propósito de este lugar, -que debe tomar el calificativo de “despoblado” aunque siga teniendo vida a nivel particular, lo que sigue:

1.Tortuera (Martínez Díez, 1983, 250 y 252). Esto quiere decir que en el libro “Las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana” escrito por Gonzalo Martínez Díez y publicado en 1983 por la Editora Nacional, en sus páginas 250 y 252 hay ligeras referencias a Guisema, entre otras, sus coordenadas, que por si a alguien le interesa son Norte 40º 41’ 58” y Oeste 1º 54’ 35”.

2. En las crónicas antiguas consta ya su existencia en 1110, en los tiempos de la Reconquista de este territorio por los cristianos. Según Zurita, en sus Anales, confirmado por todos los historiadores, se apoderó de este lugar Alfonso I de Aragón, quien entró, además, con sus guerreros en Anchuela (del Campo) y en Milmarcos. En 1122 lo entregó Don Alfonso a la Comunidad de Calatayud. Poseyó a Guisema el Caballero Viejo, Don Juan Ruiz de Molina, y actualmente lo poseen los Marqueses de Embid, constituyendo una finca de gran valor y llena de hermosos paisajes. Se halla cerca de Tortuera. Según escrituras que radicaban en la Casa de los Marqueses de Embid, el “lugar de Guisema (hoy caserío)” fue vendido por Sancha Alfonso Carrillo a Adan García de Vargas el 2 de noviembre de 1388. El 20 de noviembre de 1340 el Rey Alfonso XI dio un privilegio para que fuese poblado el lugar. El 22 de junio de 1376 vendió Guisema Doña Ucenda López de Liñán a Don Martín González de Mijancos. Después pasó a la familia del Caballero Viejo, Don Juan Ruiz, conocido también por el de los Quemadales (Abánades, 1969, 48 y 49). También está documentado en 1758 y en 1935 es definido como un caserío con 47 habitantes (Guía Pascual, 1935, 2549).

También nos habla de algunos hallazgos arqueológicos que se han producido en el entorno, lo que le confiere antigüedad aún mayor, de edades incluso: En Guisema I se encontró cerámica a torno de la II Edad del Hierro, además de medieval, y en Guisema II la datación arqueológica de los vestigios allí encontrados nos llevan a la época romana.

3. Guisema, que se encuentra en un pintoresco valle, entre las quebraduras de un áspero terreno, sobre el cual hay edificados unos cuantos inmuebles por los familiares de los Marqueses de Embid, en donde antes había un pueblo (Abánades, 1969, 48). Se ven los restos de las paredes de lo que fue el antiguo caserío, que han debido utilizarse como cerradas para el ganado. En el año 2000 era un moderno caserío con frontón, una piscina, la casa del guarda, la del marqués,... Hoy se puede ver con todo detalle desde el satélite de Google. Va una toma del Google Maps junto a estas líneas.

Acaban los autores citados su referencia al despoblado de Guisema con las habituales consideraciones toponímicas, diciendo del lugar que  4. Guisema contiene el sufijo -ma que es de origen indoeuropeo y suele aparecer en nombres de río (Tovar, 1970, 7), por lo tanto podemos estar ante un nombre prerromano hidronímico, ya que Galmés (2000, 188) también relaciona Guisona (Lérida) con la base ligur IS, que se aplica como designación a cursos de agua. El valor de Guisema sería el de `lugar abundante de aguas saludables´. Por su parte Ubieto (1972, 185) relaciona Guisaman con Sisamón (Zaragoza). En todo caso, la consideración de lugar antiguo queda constatada. Y como lugar poderoso, vivido, espacio de fuerza y reposo, de control estratégico y de soñada meta para muchas vidas. Guisema…. En lo más alto de la espina que parte las aguas del Tajo y el Ebro.


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