20/03/2022 / 11:47
Salvador Herraiz Embid


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¿Igualdad de género?... ¡Como no!

Creo que no hay mayor igualdad que no mirar al género al que se pertenece. No habrá verdadera igualdad mientras se siga mirando si es hombre o mujer. Creo que la elección de un cargo, un puesto... hay que hacerlo atendiendo a la valía, preparación, idoneidad, disponibilidad... sin mirar el género.


Igualdad de oportunidades queremos todos. Es lo justo. Pero sinceramente, y por entrar a bocajarro en el tema, creo que no hay mayor igualdad que NO mirar el género al que se pertenece. No habrá verdadera igualdad mientras se siga mirando si es hombre o mujer (o el variado catálogo mix que ahora se contempla, y que no digo que me parezca mal ni bien). Creo que la elección de un cargo, un puesto,… hay que hacerlo atendiendo a la valía, preparación, idoneidad para el puesto, disponibilidad,… sin mirar si se es hombre o mujer. Mientras se sea preso de cuotas por género, se podrá estar dejando a un lado a los verdaderos merecedores y cayendo por tanto en discriminación, aunque sea positiva, y en la arbitrariedad, por no hablar de que la eficacia se resentirá. No creo que la corrección de una más que probable injusticia del pasado haya que basarla en otra injusticia, y la igualdad tal y como se plantea por algunos, a mi así me lo parece. 

La brecha salarial es injusta. Por supuesto. Nadie lo duda. Pero niego la mayor. No me creo que a estas alturas exista tal brecha, salvo excepciones concretas, injustas por supuesto, que en todos los ámbitos existen. No hay en la administración diferencia por razón de género (y a igualdad de puesto y antigüedad). Tampoco en el mundo de la banca ni en grandes empresas.

El mundo del deporte profesional llamado de élite el cuento es diferente pues cada uno tiene su caché, pero no por ser hombre o mujer sino por los beneficios que es capaz de generar. No pueden ganar igual unos jugadores que atraen semanalmente a 80.000 personas a un campo, como puede ser el caso de futbolistas varones, que sus equivalentes femeninas que con mucho merecimiento (quizá más que ellos) atraigan apenas a cientos o algunos miles en algún caso muy concreto y hoy por hoy noticiable. Al revés ha pasado en otros ámbitos. No he oído quejas cuando hasta hace cuatro días eran solo mujeres las que copaban los top ranking de los cachés en las pasarelas de moda. Nunca me pareció mal y lo entendí como algo natural si era lo que vendía. Los Jon Kortajarena y similares han ido siempre por detrás de Naomi Campbel, Linda Evangelista y otras. Gisele Bundchen, Heidi Klum, Adriana Lima,… han tenido unas ganancias que multiplican las de sus colegas masculinos. Entre los actores y actrices ocurre igual: Cuando una mujer ha sido capaz de generar un pastizal en taquilla ha estado bien pagada, pero si el cine “masculino” atrae y genera más los actores han sido mejor pagados. Los sueldos salen de ahí. Y si hay menos mujeres directoras de cine, por ejemplo, es porque quizá hay menos con ese atrevimiento, capacidad de convencimiento a productores, o con iniciativas atractivas desde el punto de vista comercial. Otras profesiones además de las mencionadas han sido históricamente de mujeres (enfermería, jurisprudencia, etc) ¿y qué? pues por algo será. 

¿Igualdad en las tareas de casa? ¡Por supuesto! Dependerá de la carga de trabajo extra familiar de cada componente de la pareja. Sentido común. Si uno trabaja y el otro no lo hace parece justo que sea ese último el que se encargue de otras tareas ¿no? También digo, eso sí, que lo ideal me parece que cada uno haga lo que pueda ¡y para lo que esté capacitado! Empeñarse en mi caso personal en que yo haga la tortilla de patata y mi esposa lleve los números de la familia, me parece un camino seguro a la inanición…y a la bancarrota, dicho sea con un pelo de humor que espero no me deje sin comer hoy. Si servidor tiene más tiempo libre que ella no se me caen los anillos por, además de mis cosillas, hacer camas, fregar la vajilla o barrer el suelo (con permiso de mi maltrecha espalda, eso sí). 

Me gusta conducir, lo hago bien, lo disfruto. Mi esposa conduce, tan bien como yo o mejor, pero no lo disfruta igual. Ninguno de los dos pensamos que el que maneje servidor cuando vamos juntos sea símbolo de machismo, sino de acuerdo tácito y lógico. Conozco casos al contrario. Y si hay que cambiar una rueda pinchada, que lo haga quien sepa hacerlo, y quien tenga las cualidades ¡incluso físicas! para ello. Porque esa es otra; a veces nos empeñamos en ir contra la naturaleza, olvidando que esta es sabia y que inevitablemente viene de desconocidas instancias superiores. No me da ningún miedo que me intervenga quirúrgicamente una mujer, o que pilote un avión o hasta que lo haga en un camión o autobús (una vez inventada la dirección asistida y la instrumentación electrónica, que dejaron de requerir fuerza física). Me daría más miedo si una mujer bombero tuviera que rescatarme de un incendio y no pudiera conmigo porque los requisitos para su puesto fueran menores que para un hombre. ¡Entonces prefiero que me rescate mejor un hombre! 

Yo sé que hay algunas personas a las que les gustaría que los hombres pariésemos y amamantásemos a los bebés, que sufriésemos de menstruaciones, menopausias,… ¡y hasta que fuésemos penetrados! no sé exactamente con qué fin. Pero la  Naturaleza decidió que no nos tocaban dichos “placeres” y que eran otros los que nos correspondían. ¿Qué podemos hacer al respecto? Solo ayudar, comprender, apoyar,… pero no creo que sea necesario pedir perdón ni cabrearnos con el prójimo. 

Apenas hay mujeres generales del ejército, comisarios de policía o  coroneles de la Guardia Civil, comparado con sus colegas varones. Para llegar a esos rangos hace falta determinado número de años en el cuerpo, amén de otras consideraciones. Las mujeres se incorporaron a esos mundos hace ya más de 40 años, pero aún en la actualidad su porcentaje en el total es muy inferior al de los hombres. Por ello la estadística impide que ocupen muchos de esos altos empleos. Pero tranquilos, tranquilas y tranquiles, que ya lo están consiguiendo… en su justa proporción (no en la que les marquen absurdas cuotas feministas y de las que no tienen culpa ni siquiera las beneficiadas). En mi mundo, el del Karate, tampoco las féminas copan las mayores categorías de grados Dan. Hoy quizá sí, pero hace 40 o 50 años apenas había mujeres en los tatamis del mundo, lo que impide que ahora puedan llevar muchas los necesarios años de práctica ininterrumpida, que además tampoco muchas mujeres han podido ofrecer si querían legítima y voluntariamente tener hijos (volvemos a esa injusta naturaleza que nos ha hecho tan diferentes). ¡Y a mí que son precisamente en esas diferencias donde veo la gracia a la vida! Seré rarito.

¿Igualdad de oportunidades? Por supuesto; pero sin mirar el género, porque dejará de ser igualdad. Esa igualdad no va de hombres y mujeres sino de personas, de valía, de justicia. 


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