La mayor empresa de España, fundada en la alcarria


Si, ha leído usted bien el título de este artículo: la mayor empresa española fue creada en nuestra tierra. Pero antes de ceder a la tentación de repasar el Ibex 35 para comprobar a cuál de ellas me refiero, déjeme explicarle que no hablo de la actualidad, sino de todos los tiempos.

Esa empresa no puede ser otra sino la Mesta. La poderosa organización de ganaderos que marcó la economía castellana desde el siglo XIII al XIX. Quizá ahora no nos parezca gran cosa si la comparamos con Inditex o el banco Santander, pero durante mucho tiempo la lana fue la gran fuente de riqueza del reino, de la que dependían miles de familias de ganaderos, comerciantes y trabajadores del sector textil. Millones de cabezas de ganado que, siguiendo los circuitos de la trashumancia, recorrían ambas mesetas castellanas buscando los mejores pastos. Esas ovejas y su lana eran el pilar sobre el que se sostenía toda la economía.

¿Cómo surge la Mesta? Hubo un momento, en el siglo XIII, que los reyes de Castilla expulsaron a los musulmanes hacia el sur, recluyendo su poder al reino de Granada, lo que permitió el desarrollo de esta trashumancia tan importante para el reino. Al no haber ya enemigos cerca, nuestros pastores podían recorrer con seguridad toda la meseta. Al principio, el tránsito de las ovejas (millones, que no se nos olvide) era un caos, porque arrasaban los campos de cultivo por los que pasaban, creando conflictos con los campesinos y los concejos cuyos términos transitaban. A veces los pastores veían su paso cerrado, y otras veces se encontraban con que se les exigían fuertes impuestos para cruzar ciertos pueblos o ciudades. Todo ello provocó muchos enfrentamientos que dificultaban el desarrollo de la ganadería. Alguien debía poner orden.

Y ese alguien fue Alfonso X, conocido como el Sabio. Alfonso necesitaba dinero (y quién no) y vio que si ponía un poco de orden al tema de la ganadería trashumante el número de ovejas crecería, y con ello los ingresos de la Corona en concepto de impuestos. Así que se puso manos a la obra, y creó en 1273 el Honrado Concejo de la Mesta.

¿En qué consistía eso de la Mesta? Básicamente, el rey agrupó a todos los ganaderos del reino en una gigantesca organización, para que pudieran defender mejor sus intereses, bajo el amparo de la Corona. Seguidamente, les dotó de una serie de privilegios: podían gozar de jurisdicción propia, con sus alcaldes y alguaciles, se racionalizaba el cobro de impuestos para evitar abusos, y se les daba derecho de paso por todo el reino. Las ovejas, de esta manera, podían ir por donde les diera la gana, siempre y cuando respetaran los campos de labor. Para aquellas situaciones en las que la abundancia de cultivos impidiera pasar a las ovejas por un lugar determinado, Alfonso X reguló la existencia de unas autopistas, las llamadas cañadas reales, que garantizaban la trashumancia prohibiendo que ningún agricultor las arase o modificase su anchura o trazado. De esta manera, la ganadería trashumante quedaba protegida por una institución enormemente poderosa, y además protegida por los reyes. La Mesta, como decimos, pasó a ser la mayor “empresa” española hasta que los liberales de las Cortes de Cádiz decidieron acabar con ella en el siglo XIX.

Lo curioso de todo esto es que la fundación formal de la Mesta tuvo lugar en La Alcarria, y concretamente en el municipio de Gualda ¿qué llevó a Alfonso X a venir hasta aquí para firmar este documento? Sin duda es sorprendente la presencia del rey por estas latitudes, ya que la acción política y militar en aquellos momentos estaba muy lejos de las tierras alcarreñas. Así pues ¿qué hacía el rey sabio en Gualda?

Para poder entender el motivo debemos viajar a la juventud de Alfonso X, cuando todavía no era rey, y ni mucho menos sabio. En su época de mocedad nuestro futuro monarca se enamoró perdidamente de Mayor Guillén de Guzmán. Una muchacha cuyo padre, Guillén Pérez de Guzmán, era un estrecho colaborador del progenitor de Alfonso, el rey Fernando III el Santo. Los dos jóvenes tuvieron un apasionado romance, conocido y aceptado por todos en la Corte, que duró hasta que Alfonso fue casado por motivos diplomáticos con la princesa Violante de Aragón.

El amor de Alfonso X debía ser sincero, y fruto del mismo nació Beatriz de Castilla, que acabaría siendo reina de Portugal. Lo habitual en estos casos era que los reyes protegieran a sus amantes dándoles títulos y tierras (si, efectivamente, lo de las amantes de los reyes era muy habitual). En el caso de Mayor, Alfonso X le concedió el señorío del llamado Infantado de Huete, que comprendía Cifuentes, Viana de Mondéjar, Salmerón, Valdeolivas, Alcocer o Palazuelos. He aquí donde aparece la vinculación del rey sabio con Gualda: eran las tierras que le había concedido a su antigua amante, y donde había nacido su hija ilegítima (o hija “natural” como se decía entonces, para no usar el término “bastardo”). 

La Alcarria era para Alfonso X un lugar muy querido debido a estos lazos sentimentales, pues el rey sabio estuvo muy enamorado de Mayor, a la que visitó muchas veces, y en estos campos jugaba la hija nacida de aquella relación. Es muy posible que Alfonso X, siempre que las obligaciones se lo permitieran, se acercara de cuando en cuando por estas tierras para visitar a su amor de juventud.  

El tratado de fundación de la Mesta fue firmado años después de la muerte de Mayor, lo que nos hace pensar que en aquella ocasión el rey estaría visitando la sepultura de su amada, que fue enterrada en el convento de las Clarisas de Alcocer, que ella misma fundó. Nuestro rey, que seguía amándola aun después de fallecida, se habría escapado para llorar sobre su tumba, reflexionando sin duda sobre cómo las obligaciones de la política habían podido más que el amor verdadero. Es por este motivo por el que la firma de aquel documento, tan importante para nuestra historia, sucedió, precisamente, en La Alcarria.