Son familia
La búsqueda de Boro y los medios puestos a su disposición han sido motivo de debate, con reacciones diversas ante el llamamiento de Ana.
Boro no ha sido solo un perro desaparecido. En los cuatro días que deambuló por las inmediaciones de la localidad de Adamuz (Córdoba), tras el descarrilamiento de un tren Iryo y el posterior choque de un tren Alvia, se convirtió en un símbolo de esperanza en medio del enorme dolor que el país está sufriendo a causa del terrible accidente.
La mayoría somos usuarios de trenes de cercanías, media distancia o alta velocidad. De ahí el dolor inmenso compartido por la ciudadanía en este accidente. Accidente que nos recuerda nuestra vulnerabilidad. También la de los animales que nos acompañan y forman parte de nuestra familia. Eso fue lo que le ocurrió a Boro.
En medio de la tragedia, Ana García, que viajaba en el vagón número 7 descarrilado del Iryo en dirección Málaga-Madrid, relataba cómo ella lograba salir por una ventana tras el accidente mientras su hermana Raquel, embarazada, fue rescatada por los bomberos en lo que ella misma describe como una película de terror. Con la voz rota por el llanto y el dolor, pidió que se ayudara a buscar a los animales, que tenemos muchos y son familia también. De esta manera la búsqueda de Boro dio comienzo, un perro anciano y asustadizo que las acompañaba.
Gordo, término cariñoso con el que se refiere al animal, se asustó tras el accidente y salió corriendo. La familia deseaba que cuando Raquel despertara en la UCI, el animal estuviera a su lado. Ana está convencida de que su hermana se encuentra tan grave porque hizo todo lo posible para proteger a Boro.
El Partido Animalista PACMA solicitó al Ministerio del Interior el acceso urgente al entorno cercano al accidente de un equipo profesional de rescate animal, y fue autorizado. Junto a ellos, bomberos forestales del Plan INFOCA, Guardia Civil y SEPRONA, colectivos animalistas, un operador de dron, especialistas caninos y personas voluntarias se unieron para realizar una búsqueda conjunta y efectiva. A pesar de la lluvia, el intenso frío y el difícil terreno al que debían enfrentarse, lograron recuperarlo. Rubén Flores, jefe del grupo INFOCA declaró que los voluntarios habían sido fundamentales para el final feliz. La coordinación con la familia fue otro elemento indispensable, al igual que el conocimiento del medio por parte del grupo de bomberos forestales.
Pero este no ha sido el único perro protagonista de la tragedia. Desde la Unidad Cinológica Central de la Guardia Civil, cuatro perros adiestrados comenzaron las labores de detección de restos cadavéricos y restos biológicos. Son Cleo, Arsa, Junco y Enzo. Sin descanso y recorriendo el interior de los trenes realizaron un trabajo agotador pero indispensable para encontrar a los seres queridos que tantas familias angustiadas estaban esperando.
La búsqueda de Boro y los medios puestos a su disposición han sido motivo de debate, con reacciones diversas ante el llamamiento de Ana. Ignorar que en el accidente había otras vidas que también eran importantes es una constante entre los que optan por ridiculizar los sentimientos de aquellas personas que consideramos familia a los animales de compañía.
Estos sentimientos no minimizan ni obvian el sufrimiento por las personas que han perdido la vida o permanecen en hospitales en estado crítico tras el accidente. Porque se puede sufrir por todos y ayudar a cada uno de ellos. El ejemplo de la búsqueda de Boro lo ha dejado patente. Nadie se ha quedado desatendido para atender al perro. Sin embargo, si se hubiera hecho caso a quienes, desde la burla, invalidaban el dolor de Ana, sí se habría evitado el rescate del perro. Y eso hubiera sido una tragedia más.
Niebla, la otra perra aparecida en el entorno del accidente, -una mastina, sin microchip, preñada, sola y desorientada- también ha sido atendida. Da igual si salió del tren o ya estaba abandonada en la zona: fue rescatada y ahora busca un hogar gracias a personas comprometidas.
Vamos a la casita ya, Gordo, le dijo Ana a Boro tras su reencuentro. Ojalá sea así, también, para cada una de las personas que aún se recuperan en hospitales de tan terrible tragedia.