30/04/2021 / 12:48
Jesús de Andrés


Imagenes

¡A por ellos!

A por ellos porque son antiespañoles, a por ellos porque son fascistas, a por ellos porque son los otros. Y cuanto más los radicalizamos en nuestro imaginario, más nos radicalizamos nosotros.


Es algo tantas veces repetido, que ya no causa sorpresa. Por más que ha sido anunciado, al final todos terminan cayendo en el radicalismo. Todos corren hacia los extremos en el momento en que empieza a sonar el tambor. Y no es nuevo. Sin irnos muy atrás, todos recordamos cuántas veces se ha cantado esa letra infame que da título a este artículo. A por ellos, se gritó para alentar a los guardias civiles movilizados para ir a Cataluña, como si emprendieran camino a la guerra. A por ellos para atacar a la policía protestando por el encarcelamiento de Pablo Hasel, el que pedía matar, entre otros, a José Bono con un piolet y a Patxi López con un coche bomba. A por ellos, cada vez que la extrema derecha se ha manifestado -provocadoramente, sí, pero con todo el derecho a hacerlo- en el País Vasco o en Vallecas. A por ellos porque son antiespañoles, a por ellos porque son fascistas, a por ellos porque son los otros. Y cuanto más los radicalizamos en nuestro imaginario, más nos radicalizamos nosotros. No es de extrañar que en la campaña electoral madrileña no se haya discutido una sola propuesta para mejorar la calidad de vida de los madrileños. Esto va de comunismo, fascismo, democracia, libertad y tantos otros conceptos ideológicos, porque la ideología, a poco que atice y se lleve al extremo, es el caldo de cultivo ideal para el enfrentamiento, para la cosificación del rival, para sembrar la semilla de la violencia, esa misma que ahora vemos crecer por todas partes.

A nadie deben sorprender las propuestas de Vox, pues no son nuevas. Es evidente que si ellos gobiernan o condicionan al Partido Popular -sin ninguna resistencia, me temo, por su parte, más bien al contrario- para conseguir conformar una mayoría suficiente, Madrid será más intolerante, más machista, más integrista, más desigual, más racista… Ya los conocemos, no han caído del cielo. Son una escisión del PP, ya han gobernado muchas veces. Vox no traerá una España de camisas pardas y brazos en alto, no invadirá Gibraltar ni nos hará desfilar con antorchas y correajes. Vox aspira, porque sus lecturas no les dan para más, a una España casposa y cutre de toros, peinetas, cofradías y procesiones, de misa con gomina y ropa de domingo, pulseritas y capeas. Nada que no conozcamos. Vox es la extrema derecha porque está compuesto por el que fue el sector más extremista del PP, no porque tenga vocación fascista, que ni ellos ni quienes les insultan saben qué significa. Pero poco importa, aquí nos jugamos ser bolivarianos o fascistas, el retorno a la URSS estalinista o la Alemania nazi. Y el resto detrás, sujetando las velas. Cuánto daño nos estamos haciendo..


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