Abrazo Sol y Luna

08/08/2026 - 14:43 Antonio Yagüe

El miércoles, día de las dos noches, será una fiesta dentro de la plaga de festejos que llenan nuestros pueblos. Y un púlpito televisivo en esta privilegiada tierra para que jerifaltes mediocres rentabilicen el mayor acontecimiento celestial del cielo. Como cuando el Caudillo.

Las personas que han visto con sus propios ojos la Luna ocultando el Sol  dicen que puede ser una experiencia que te cambia la vida. Lo magnifican como lo más espectacular de la Naturaleza.

También cuentan que el mundo animal, que no ha sido advertido, en esos instantes se vuelve loco. Durante esa fascinante falsa noche los pájaros dejan de cantar y las abejas de volar, los grillos adelantan su gri-gri, los perros y gatos se confunden, los murciélagos y autillos adelantan su salida ante el cambio de luz inesperado, baja la temperatura…

Antes de la totalidad, la luz se vuelve “rara”, los colores pierden saturación y las sombras se afinan. Debajo de los árboles aparecen cientos de pequeñas medialunas proyectadas por los huecos entre las hojas que funcionan como cámaras oscuras naturales. Y la naturaleza cambia su habitual sonido.

Los científicos esperan que sea un laboratorio natural sobre la contaminación lumínica. Permitirá comprobar si los animales de zonas con alta iluminación artificial reaccionan de forma diferente.

La mayoría de mitos y leyendas sobre los eclipses son catastrofistas. Comparten un animal, un demonio y un dios. Una mezcla de terror sagrado. Me quedo con la cultura Navajo: un momento de respeto y silencio, no de miedo, en que el Sol y la Luna se abrazaban.

¡Ojo! Los expertos recomiendan en estos trances nada de cirugías, rituales, discusiones y sexo. Advierten de que una caída de la gravedad casi imperceptible puede causar dolores de cabeza, ansiedad, insomnio, angustia, confusión y melancolía. No será para tanto.