13/10/2019 / 16:44
Eduardo Díaz


Imagenes

Aquel histórico ascenso frustrado del Club Baloncesto Guadalajara a la liga ACB en 1993

Hazaña deportiva del Baloncesto Guadalajara que ilusionó a la ciudad pero tuvo un mal final. 


Recientemente la selección española de baloncesto se ha proclamado campeona del mundo por segunda vez en su historia en Pekín. En el rincón de esta semana vamos a recordar la época dorada que tuvo nuestra ciudad en el deporte de la canasta y que concluyó con el histórico ascenso del Club Baloncesto Guadalajara a la élite del baloncesto nacional, aunque posteriormente lo ganado en la cancha se perdió en los despachos.
    En aquella gloriosa temporada del año 1992-93, el equipo de baloncesto de Guadalajara firmó un convenio con el poderoso Real Madrid y a nuestra ciudad llegó el prestigioso entrenador Ángel González Jareño, acompañado de jugadores de la cantera blanca como: David Brabender, Álvaro Écija, Jerónimo Bucero, Nacho Castellanos, Martín Ferrer, José María Silva y Ricardo Peral. Junto a ellos formaron el equipo el ilustre y veterano José Luis Sánchez- Burgues-, Roberto Bustamante, el americano Perry Carter y Emilio López Goitia, aunque este último estuvo lesionado toda la temporada en el tendón de aquiles.
    El equipo morado se encontraba encuadrado en el grupo A de la Primera División con equipos como: Gandia, Juventud Alcalá, Las Rozas, Monte Huelva, Viña Costeira, entre otros muchos. Con envidia sana, recordamos igualmente a equipos que hoy en día se encuentran en la máxima categoría del baloncesto español como: Caja Bilbao, Fuenlabrada, Gran Canaria y Canarias y que pisaron la pista del Polideportivo San José.


   La temporada comenzó con cinco victorias seguidas, lo cual suponía una ilusión para la afición alcarreña que cada quince días abarrotaba las gradas del San José con un ambiente infernal que atemorizaba a los equipos rivales. Pese a las continuas lesiones y una plantilla muy corta se consiguió el primer objetivo que era jugar la primera liguilla de ascenso, para obtener plaza y jugar las semifinales. Nuevamente y con muchos apuros se consiguió el objetivo y la siguiente prueba de fuego era jugar contra el potente equipo vasco del Askatuak, en el cual militaba el jugador de Guadalajara, Óscar Roche. En un partido agónico en la cancha de José Antonio Gasca de San Sebastián el equipo morado vencía por una diferencia de cuatro puntos y se conseguía el sueño histórico de jugar la eliminatoria de ascenso a la ACB, contra el poderoso equipo de Caja Bilbao, que triplicaba el presupuesto del equipo de Guadalajara.
    Los dos primeros partidos se jugaron en la cancha morada y se saldaron con dos victorias del Baloncesto Guadalajara, en un ambiente difícil de explicar y que dejó totalmente sorprendido tanto al equipo amarillo como a la prensa vasca. Había que viajar a tierras bilbaínas y con solo una victoria se conseguía el ansiado ascenso. Tanta fue la expectación que levantó esta eliminatoria, que el periódico local Nueva Alcarria  desplaza como enviados especiales para informar del desarrollo de la eliminatoria,  al inolvidable Ángel Asensio y Alberto Moreno.
   En el primer partido el equipo morado cayó de forma contundente por una diferencia de diez puntos, pero en el segundo partido el sueño se hizo realidad. El Guadalajara vencía con un resultado de 78-84, en el vetusto polideportivo de “ La Casilla”, ante más de cinco mil espectadores, que deportivamente aceptaron la superioridad de los jugadores arriacenses. Indescriptible la alegría de directivos, jugadores y aficionados que se encontraban en la cancha, cuando el luminoso dictaminó el final del partido, con abrazos, lágrimas y vuelta al ruedo de los jugadores con la elástica morada.
   Días más tarde a nuestra ciudad llegaba el comunicado de la ACB, que exigía un “ Impuesto Revolucionario” de 460 millones para jugar en la máxima categoría e igualmente una cancha de más de cinco mil espectadores, lo cual era totalmente inasumible para una ciudad con poco más de setenta mil habitantes y para un equipo con un presupuesto mínimo y algunas deudas atrasadas que pesaban como una losa. Esto supuso la dimisión del presidente del club, Juan Manuel Hueli, que se trasladó como manager  del club castellano de Salamanca. 
   Años más tarde y como consecuencia de las deudas, desaparecía el histórico Club Baloncesto Guadalajara, con el pesar de su presidente Antonio de la Orden y sus fieles seguidores. 


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