Atempora Sigüenza 2022: La Universidad de Sigüenza

18/10/2022 - 17:20 M.T.A

Esta semana llegamos al bloque tercero (C) de la exposición, que está dedicado a la Universidad de Sigüenza, una de las instituciones más importantes que tuvo la ciudad. Fue concedida por Bula Papa en el año 1489 y cerró definitivamente en 1837.

En el objetivo de desgranar la exposición ‘Atempora. Sigüenza 2022. Entre el poder y la gloria’, llegamos al tercer bloque temático, C: ‘La Universidad de Sigüenza’. En su recorrido por el espacio de la catedral seguntina, este capítulo está ubicado en la sacristía de las Cabezas. Comienza con un mapa de la Península Ibérica en el que se sitúan las pocas universidades que había en ese momento, en el siglo XV. El Reino de Portugal tenía una; la Corona de Aragón, cinco; y la Corona de Castilla tenía seis universidades, incluida la de Sigüenza. Hasta su fundación solo había dos con cierta entidad: Salamanca y Valladolid.


    Fue una época muy importante para la ciudad y la comarca, marcada por la existencia de una de las instituciones más importantes en la historia de la ciudad. La Universidad de Sigüenza fue concedida por Bula Papal de Inocencio VIII en el año 1489 sobre la base del Colegio de San Antonio de Porta Coeli.


    Su fundación forma parte del proyecto de ciudad que el cardenal Pedro González de Mendoza desarrolló durante sus años como obispo de la ciudad, con el apoyo de su vicario que años después sería el fundador de la Universidad de Alcalá de Henares: el Cardenal Cisneros.


    El comisario de la exposición, Víctor Manuel López-Menchero deja claro que la “clave” de la existencia de una universidad en Sigüenza es el cardenal Pedro González de Mendoza. “El poder civil  y religioso que tenía, además de su propio proyecto personal para Sigüenza, es lo que motiva que tenga una universidad”, explica. En esa época, las universidades se creaban bajo Bula Papal, con lo cual debían tener acceso e influencia sobre el Papa, algo que no era sencillo, pero en este caso “Mendoza tenía influencia política aparte de su papel religioso”. “Es una figura no solo con un poder circunscrito a su obispado, sino que trasciende al Reino de Castilla e incluso al peninsular”, precisa el comisario.


    En este bloque C de Atempora la  historia de la universidad se ha dividido en tres periodos. La primera, de 1476 a 1591, es la etapa de la fundación y auge en la que fue sumando estudios. Entre ellos, destacan en 1551 las facultades de Medicina y Leyes (Derecho Civil).


    En la exposición se deja patente que las décadas entre 1550 y 1580 serían posiblemente las de mayor esplendor de la universidad. Una muestra de ello es que durante esos años se instalaron varios tipógrafos en la ciudad, que evidencia el enorme movimiento cultural que existía.


    Pero a partir de 1591 empieza la decadencia de la universidad. Un informe del visitador real Juan Llanos Valdés pone de manifiesto, tras una inspección, la corruptela que hay en la institución. Esta época se prolongará hasta 1807. Sin embargo, durante este periodo hubo un cambio de ubicación y se construyó una nueva sede, que aún hoy se conserva.


    El último periodo de la historia de la universidad se refiere a la disolución, restablecimiento y supresión que tuvo lugar entre 1807 y 1837. En este apartado destaca el cuadro mostrado de Zacarías González Velázquez en el que el doctor por la Universidad de Sigüenza, el Coronel Eugenio María Gutiérrez, entrega al rey Fernando VII un manifiesto en el que solicita la reapertura de la universidad, que por falta de medios y alumnos se había disuelto en 1807. La universidad volvió a restablecerse en 1814, pero no pudo superar los problemas que arrastraba y cerró definitivamente en 1837.


    Este bloque temático es el ecuador de la exposición. Tras el camino recorrido, por delante quedan otros tres temas clave para seguir ahondando en la historia de la ciudad y la comarca: ‘El arte medieval cristiano en la diócesis de Sigüenza’; ‘Tiempos de cambio. La edad de oro seguntina’, y ‘El legado del señorío episcopal medieval de Sigüenza’.


    La exposición ‘Atempora. Sigüenza 2022. Entre el poder y la gloria’ permanecerá en la catedral de Sigüenza hasta el 11 de diciembre.

 

De un colegio a una gran universidad

La Universidad de Sigüenza surgió a partir del Colegio de San Antonio de Porta Coeli, que tras la Bula Papal de Inocencio VIII adquirió el rando de universidad.


Tal y como precisa el comisario de la exposición, no se puede saber si la intención en el momento de fundar el colegio fue convertirlo en universidad, pero la creación de este primer centro sí deja patente  que “hay voluntad clara de que Sigüenza sea un foco formativo y educativo en el ámbito religioso”. “Se funda el colegio y deriva en una universidad porque el Papa otorga ese rango y por tanto la posibilidad de otorgar títulos universitarios”.


Lo que sí está claro es que la universidad de Sigüenza  tuvo una gran repercusión e importancia. En 1551 tenía cinco facultades: Artes (Filosofía), Teología, Cánones (Derecho eclesiástico), Leyes (Derecho civil) y Medicina. También entonces había en la ciudad imprentas, tal y como se recoge en la exposición:   un tipógrafo desconocido (1552), el tipógrafo Sebastián Martínez (1561) y el tipógrafo Juan Graciano (1575).


Hasta en el Quijote(I, capítulo 1) aparecen referencias a este centro universitario seguntino: “Tuvo muchas veces competencia con el cura de su lugar –que era hombre docto, graduado en Sigüenza”.


En este bloque temático también es posible conocer el aspecto de los tres hombres ligados a la creación de la universidad: Juan López de Medina, Pedro González de Mendoza y Francisco Jiménez de Cisneros.