Benditas urracas
La Junta de Andalucía ha catalogado a la urraca (Pica pica), junto a zorros y jabalíes, como depredadores cinegéticos o alimañas. La disposición cede a la presión de los cazadores por la sospecha de que se alimenta de huevos y pollos de especies como las perdices.
Ahora que la mayoría de las picarazas (como se las llama en Aragón) se han desplazado para sobrevivir a las ciudades con sus clamorosos graznidos, se promueve su captura con lazos y jaulas metálicas, además de las tradicionales armas de fuego.La urraca, bella e inteligente (de los pocos animales que se reconocen ante un espejo), arrastra desde hace tiempo en Europa una mala fama inmerecida. No en China donde es considerada símbolo de buenas noticias y felicidad con especial protagonismo el día de los enamorados. Su nombre significa allí “ave de la alegría”.
Los ornitólogos serios aseguran que se alimentan principalmente de invertebrados, insectos molestos, semillas y frutas. También toman algo de carroña y solo en ocasiones capturan ratones y pequeños topillos y depredan sobre huevos y pollos de otras aves.
En mis correrías infantiles de buscanidos con mi querido amigo Daniel Urraca, que hace poco nos ha abandonado, nunca descubrimos sus posibles tropelías, destrozos u objetos brillantes, como dice una leyenda que acumulan en sus nidos, bien escondidos en sabinas y zarzas, donde en primavera depositaban sus huevos de color azul verdoso con motas oscuras.
Daniel, hermanado con ellas por su egregio apellido, altruista como pocos, querido por todos y fascinado por la Natura desde niño, era un calco de su tocayo El Mochuelo inmortalizado por Delibes en ‘El Camino’.
Ha volado alto. Allá arriba le enseñarán sus amadas montañas de Labros desde el cielo. Se tronchará de risa si ve que Azcón, Page y el suplente de Mazón imitan al ejecutivo andaluz. Tontilanes.