10/01/2020 / 12:58
Jesús de Andrés


Imagenes

Cerrado por navidades

En Bonaval, un trozo de papel mal recortado a mano, pegado a la valla metálica con dos trozos de cinta aislante negra y escrito en una torpe caligrafía anunciaba “Cerrado asta el 14 del -1- año 2020 Gracias” (sic).


Estas navidades aproveché los días de asueto y el tiempo soleado para viajar por Guadalajara, visitando algunos paisajes y monumentos bajo el prisma frío y deshojado del invierno. Yo soy de los que hace patria allá donde va cantando las excelencias de nuestra provincia, de sus secretos escondidos, de la magia literaria de sus tierras, del espectáculo de su arte, de la inconmensurable grandeza de su pequeñez. Mucho se ha hecho por poner en valor -como se dice ahora- y rescatar parte de su patrimonio, unas veces por perseverancia de las instituciones, otras gracias a la presión social y en ocasiones, que también sirve, por pura carambola.

Elegí tres destinos: quería ver cómo había quedado el monasterio de Bonaval -en Retiendas- tras las labores de conservación llevadas a cabo, tenía curiosidad por cómo había afectado al castillo de Zafra el protagonismo mundial que le cayó encima por haberse rodado allí algunas escenas de la popular serie “Juego de Tronos”, y aspiraba a ver el cielo de enero desde el Barranco de la Hoz. No me dirán que era un mal plan. Ninguno de estos lugares decepciona, al contrario, sorprende que no sean más conocidos. Si el Barranco de la Hoz estuviera en Estados Unidos sería un destino mundialmente célebre y no un paraje recóndito. Saldría hasta en la sopa.

Sin embargo, debo reconocer el amargo sabor de boca que deja el comprobar determinadas cosas, que uno no sabe si achacar a la escasez de recursos o a que no damos para más. En Bonaval, un trozo de papel mal recortado a mano, pegado a la valla metálica con dos trozos de cinta aislante negra y escrito en una torpe caligrafía anunciaba “Cerrado asta el 14 del -1- año 2020 Gracias” (sic). Tal cual. Cuando llegué, junto a la cadena que impide el paso a los vehículos, tres coches y dos motos: gente que también se quedó con las ganas de ver el interior. Eso fue el 26 de diciembre, así que si tienen pensado visitarlo este fin de semana, esperen mejor a un día de febrero o marzo, que seguro que lo ven ustedes solos. Posiblemente ha tenido más visitas estas navidades que desde el mes de octubre, cuando entró a formar parte de la Red de Yacimientos Visitables de la Junta. Todas ellas sin éxito.

En Zafra, junto a un horizonte de ensueño, encontré incivismo en forma de pañuelos de papel esparcidos por todas partes, y parideras cercanas hechas con bloques de hormigón y techos metálicos que atentaban contra los ojos. En el Barranco lamenté que estuviera todo cerrado, aunque allí la verdadera grandeza está fuera. Un cielo azul intenso, casi cobalto, en contraste con la verticalidad rojiza y la plata del río Gallo, hizo que olvidará tanta pifia.


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