29/06/2019 / 19:47
Manuel Ángel Puga


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Cuidemos la casa común

El pasado día 5 de junio se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente.


 Con esta conmemoración la ONU busca concienciar, año tras año, de la urgente necesidad de cuidar la casa común, el planeta Tierra. Como recuerda esta organización mundial, “el ser humano es a la vez obra y artífice del medio que le rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente”. Pese a esta realidad, el ser humano viene tratando bastante mal al planeta que le proporciona el sustento y le regala la oportunidad de desarrollarse en todos los órdenes de la vida. ¿Cabe mayor desagradecimiento?

Consecuencia de ese maltrato es la contaminación del aire que respiramos, problema en el que se centró este año el Día Mundial del Medio Ambiente, entre otras cosas, porque afecta a ¡nueve de cada diez personas! Resulta alarmante que medio millón de personas mueran cada año, debido a la contaminación producida solamente por los medios de transporte. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha puesto de manifiesto que el llamado efecto invernadero está estrechamente ligado a las emisiones de CO2, razón por la que es preciso limitar dichas emisiones.

Claro está que para llevar a efecto tal limitación son necesarias varias medidas. Entre ellas, la utilización de las llamadas energías limpias o renovables. Es urgente dar un golpe de timón y cambiar de rumbo, porque vamos mal. En los últimos 20 años el uso de energías renovables tan sólo ha crecido en todo el mundo un 7%. Esto significa que la mayor parte de la energía que se viene utilizando es contaminante. En este sentido, hay que destacar que el sector del transporte representa la cuarta parte del total de las emisiones de CO2. Según los últimos informes, más de 33 millones de vehículos altamente contaminantes están circulando por las carreteras de la UE. Mientras esto siga así el aire que respiramos estará contaminado.

Otra causa grave de la contaminación medioambiental la constituye el plástico. Según publica “Science Advances”, tan sólo ha sido reciclado un 9% del plástico producido en el mundo desde el año 1950. Un dato alarmante. Por tal razón, la UE prohibirá la fabricación de plásticos de un solo uso a partir de 2021. Desde este año dejarán de fabricarse platos, cubiertos, pajitas y envases de poliestireno para alimentos.

Por su parte, un reciente estudio de la Fundación Aquae revela que el 95% de los residuos existentes en el Mediterráneo son de plástico, los cuales terminarán convirtiéndose con el tiempo en microplástico. Dicho microplástico va a depositarse en el fondo del mar; sin embargo, un 1% flota y entra a formar parte de la cadena alimentaria de los peces y, por tanto, de los seres humanos. Como vemos, el problema de los plásticos reviste una gravedad extrema.

En un reciente artículo, titulado “Estamos atrapados en plástico”, Juan Carlos del Olmo, secretario general de “WWF España”, afirma que cada año se arrojan a la naturaleza 100 millones de toneladas de residuos plásticos, de los cuales la décima parte va a parar al mar, lo que equivale a verter un camión lleno de plásticos cada minuto… ¡Un camión de residuos plásticos va al mar cada minuto! Estamos cometiendo una irresponsabilidad que, sin duda alguna, pronto pagaremos muy cara.

Más adelante destaca el autor del artículo que “a día de hoy, la situación ya es realmente grave: existen <<islas de plástico>> de cientos de miles de kilómetros cuadrados en zonas del Pacífico, donde se acumulan estos objetos, debido a las corrientes marinas. Sin embargo, no hace falta viajar hasta el otro lado del mundo para encontrar estos dramáticos escenarios. Aquí al lado, nuestro mar, el Mediterráneo, se ha convertido en una verdadera trampa de plástico” (La Razón, 5-6-2019).

En consecuencia, y ante la situación que se ha creado en todo el mundo, es urgente y necesario cuidar la casa común, el planeta Tierra, porque ya está en peligro la supervivencia de la especie humana. Y no vale mirar para otro lado, porque todos pagaremos la gran irresponsabilidad que se viene cometiendo con la naturaleza. Ahora, más que nunca, conviene recordar aquel viejo dicho: “Dios perdona siempre; los hombres, a veces; la naturaleza jamás perdona”.


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