¿Es la guerra algo natural?


Por desgracia hemos de reconocer que la guerra es algo connatural al hombre, es decir, lleva dentro de sí la tendencia natural a ella.

La guerra tan desigual e injusta que la Rusia de Putin ha iniciado contra Ucrania me llevó a reflexionar sobre un hecho que no por frecuente es menos doloroso. En efecto, las guerras son tan frecuentes que empezamos a creer que se trata de algo natural, pese a que entrañan dolor, muerte, destrucción y degeneración humana. Es en la guerra donde el ser humano suele dar rienda suelta a lo peor que lleva dentro de sí. Lo que jamás se haría en una situación normal, se hace cuando ha estallado la guerra. Y esto tanto en lo malo como en lo bueno, porque es también en la guerra donde algunos dan lo mejor de sí mismos, ayudan a los demás e, incluso, entregan su propia vida.

La pregunta que da título a este artículo obliga a reflexionar sobre si nos encontramos ante un hecho connatural al hombre. ¿Es la guerra algo natural en el ser humano?... Ortega y Gasset, una de las figuras más representativas del pensamiento español, sostiene que el estado natural del hombre es el estado de lucha, de guerra. Vivir es luchar. Como consecuencia, la paz es algo artificial, algo que no es natural, por lo que no suele ser duradera. 

En este sentido, hemos de recordar que el mismo Séneca ya había defendido que quien se ha endurecido por la lucha sabe soportar con entereza los mayores contratiempos y las peores adversidades. Nos pone como ejemplo al árbol. Dice: “No hay árbol recio ni consistente, sino aquel que el viento azota con frecuencia; pues la misma vegetación lo robustece e hinca sus raíces con más fuerza; frágiles son los que crecieron en soto abrigado y acariciado por el sol” (De la providencia, IV). Una de sus imágenes favoritas era “la vida es milicia” y también esta otra “la violencia abre el camino”.

Y es el caso que si volvemos la vista atrás, si analizamos la evolución de la especie humana, comprobaremos que la guerra fue siempre una constante. Así, ya durante la Prehistoria es fácil constatar que había guerras. La necesidad de defenderse del enemigo se puede apreciar, por ejemplo, en las construcciones neolíticas, tales como las citanias, castros y los campos atrincherados, construidos con tierra y piedras al descubierto. Estas construcciones estaban situadas sobre zonas altas del terreno o montículos desde donde resultaba fácil divisar los movimientos del enemigo. Aunque no existen datos históricos que lo confirmen, sí existen indicios de que hubo muchas guerras durante la Prehistoria. Con toda seguridad, pasarían de utilizar palos y piedras a utilizar como armas ofensivas espadas, lanzas, puñales, etc., las cuales eran primeramente de cobre y, más tarde, de bronce.

Con el comienzo de la Historia entramos en el conocimiento documentado de las guerras. Así, sabemos que en la antigua China, al igual que en el primitivo Japón, hubo guerras e invasiones. En la India existía la casta de los “kchatrias” o guerreros que se iniciaron en la guerra contra los dravidianos. Por su parte, en el antiguo Egipto sabemos que durante la XII dinastía hubo terribles guerras contra los pueblos vecinos, y que en las dinastías XIII y XIV tuvieron lugar las invasiones de los hicsos, quienes incendiaron ciudades y degollaron miles de hombres. ¿Y qué decir de los asirios? Cada primavera el rey de Asiria reunía a su ejército para emprender nuevas guerras y conquistas. Horribles fueron las guerras durante el Imperio romano y horrible fue también la invasión de los bárbaros que destruyó aquel Imperio… Recordemos ahora las numerosas guerras que hubo a lo largo de toda la Edad Media y de la Edad Moderna hasta llegar al siglo XX con dos guerras mundiales, algo que jamás había ocurrido en la Historia de la Humanidad.

Por desgracia, hemos de reconocer que la guerra es algo connatural al hombre, es decir, lleva dentro de sí la tendencia natural a ella. Ahora bien, esto no significa que no se haya de educar para la paz. Precisamente, porque existe en él esa tendencia habrá que educarle y formarle para la paz. El hombre también lleva dentro de sí otras tendencias al mal, las cuales deben ser corregidas y, a ser posible, eliminadas. Esta cruel guerra que la Rusia de Putin (hay otra Rusia que protesta en las calles, por lo que es agredida y encarcelada) ha iniciado contra Ucrania le está gritando al mundo que es necesario educar para la paz, para la convivencia pacífica. Le está gritando que es preciso educar para el entendimiento común. Le está gritando que la guerra siempre representará el fracaso del diálogo y el triunfo del mal… Además, le recuerda que EN LA GUERRA PIERDEN TODOS, INCLUSO EL QUE HA GANADO.