06/03/2022 / 11:19
Manuel Ángel Puga/Pedagogo y escritor


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Necesidad de un cambio educativo

Es necesario educar para el debido uso de los videojuegos, ya que pueden llevar a consecuencias peligrosas e imprevisibles. 


Según el Ministerio de SanidaLos crímenes cometidos recientemente por adolescentes y jóvenes han hecho saltar todas las alarmas sociales. Son noticias que nos hielan la sangre. Que un niño de 15 años haya matado a sus padres y a su hermano menor, porque le habían prohibido jugar con la consola, debido a que había sacado malas notas, es la señal más clara de que algo importante está fallando en nuestra sociedad. Algo se viene haciendo mal para que ocurran cosas de tanta gravedad. Y por supuesto, lo que no se puede ni debe hacer es mirar hacia otro lado y no enfrentarse al problema, aun sabiendo que los problemas sociales son muy complejos y, por ello, de difícil solución. 

Cuando hablo de la necesidad de un cambio educativo no me refiero a la necesidad de establecer nuevos principios o valores educativos, ni tampoco a la necesidad de una nueva pedagogía. Por el contrario, a lo que me refiero es a la necesidad de recuperar una pedagogía y unos principios educativos que se están menospreciando. El hecho de olvidar lo tradicional tiene sus riesgos, máxime cuando están llegando personas de otros países, con culturas y tradiciones muy distintas a las nuestras. Si no sabemos mantener viva nuestra cultura y nuestras tradiciones, sucumbiremos ante las culturas y tradiciones que nos llegan de fuera. Por todo ello, es preciso defender nuestros principios y valores, los mismos que nos transmitieron nuestros padres y abuelos.

Hemos de reconocer que si están ocurriendo cosas que hace años no ocurrían es porque han entrado en juego variables nuevas, causas nuevas y circunstancias nuevas. En este sentido, y aparte de otros factores, la llegada de personas extranjeras que tienen otras costumbres, culturas y tradiciones, algo tendrá que ver con lo que está sucediendo. Un buen ejemplo lo tenemos en las bandas latinas de Madrid. Su reconocida falta de respeto a la convivencia pacífica, e incluso a la propia vida, tiene que influir necesariamente en los niños y jóvenes que conocen su comportamiento.

Decía antes que los problemas sociales son muy complejos, lo que significa que intervienen en ellos muchos factores y muchas causas. Difícilmente se podrá achacar a una sola causa cualquier hecho o problema social. Así, junto a la influencia negativa de esos jóvenes extranjeros, que no respetan la convivencia ni la vida ajena, está la influencia de la televisión, del cine y, sobre todo, de los videojuegos. El niño tiene una tendencia natural a imitar todo lo que ve, razón por la que imitará la violencia y la falta de respeto a la vida que ve en esos medios. 

El caso de las consolas o videojuegos, es decir, de los juegos electrónicos que se visualizan por medio de una pantalla, merece una mención aparte. El hecho de que se premie a quien mata o “caza” a seres humanos es algo negativo y de nefastas consecuencias. Los fabricantes de los programas para  videojuegos deberían crear juegos en los que se premien las buenas acciones, como puede ser el salvar a personas en caso de un naufragio o de un voraz incendio. Fomentar la ayuda a los demás es algo positivo, pedagógico y humano. Fomentar el matar a otros es negativo, antipedagógico  e inhumano.

El caso de un niño de 15 años que mató a sus padres y a su hermano, por la razón que sabemos, merece ser analizado con detenimiento. Los videojuegos no solo pueden crear la necesidad de matar, debido al afán de imitar al héroe del juego, sino que también crean una especie de dependencia que, al igual que ocurre con el alcohol o la droga, arrastra al niño a una cierta enajenación mental. Por tal motivo, su comportamiento ya no se rige por los criterios que le inculcaron sus padres y profesores, sino por unos criterios nacidos de una dependencia no satisfecha, es decir, por criterios nacidos de un síndrome de abstinencia.

En consecuencia, por un lado, es necesario ayudar a los inmigrantes a que se integren en nuestra cultura y a que aprendan nuestras costumbres y tradiciones. Solo de esta manera podrán respetarlas. Y como en sus países de origen no les enseñaron tal cosa, lógicamente habrá que hacerlo aquí. Por otro lado, es necesario educar para el debido uso de los videojuegos, ya que pueden llevar a consecuencias peligrosas e imprevisibles. Debe haber un control riguroso de aquellos videojuegos para niños que fomenten la violencia o el crimen. Insisto en que es preciso crear programas para videojuegos que premien a unos héroes que, en lugar de matar, se dediquen a salvar vidas y a prestar ayuda. Por estas razones, hay necesidad de un cambio educativo.


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