26/11/2020 / 11:57
J. Pastrana


Imagenes

Desafío Total: Aquella bendita violencia noventera

Uno de los grandes clásicos de acción de los años 90 vuelve a la pantalla grande tan provocadoramente violenta, irónica y transgresora como fue concebida. 


Confesaré que escribo casi con urgencia, cosa de estos tiempos en los que la ilusión cinéfila cuesta tan cara. Con las carteleras huérfanas de grandes estrenos, las salas viven una…  triple realidad. Por un lado, están las grandes superproducciones que se resisten a descolgarse del cartel, posiblemente porque siguen siendo los mejores reclamos de unos cines que luchan por sobrevivir a este maldito 2020. Por otro lado, tenemos la oportunidad que se ha brindado a productos menores que, en cualquier otra circunstancia, habrían pasado desapercibidos. Y en último lugar, está el caso de los reestrenos. Y les advierto: es aquí donde me he llevado dos de mis grandes alegrías de estos tiempos post confinamiento.

Lo bueno de estar en la cuarentena (de edad, no de situación) es que uno tiene mucho cine encima, pero no todo lo ha visto en las grandes salas. Por ejemplo, nunca soñé con ver y escuchar en pantalla grande los helicópteros de Apocalypse Now revoleteando por la mente de Martin Sheen, con los Doors como banda sonora. Y tampoco me habría imaginado en una sala emocionándome con los mitiquisimos acordes que Jerry Goldsmith compuso para Desafío Total.

Tenía miedo, como es lógico, de reencontrarme con esta película en un cine. La descubrí en un VHS, grabada de Canal +, con no más de 12 años, entre fascinado y muerto de miedo, porque por aquel entonces me impresionaba mucho eso de los disparos en la cabeza. Recuerdo parar la película cada vez que intuía la llegada de algo excesivamente violento. Como pueden imaginar, no sirvió de nada. Los momentos más gores (que los hay) me los comí enteritos y con cara de infantil sorpresa a pesar de todas mis precauciones. 

Porque Desafío Total representa otro cine de acción. Uno que probablemente tocó techo en aquellos primeros años 90, en el que la sangre te explotaba en la cara. Es lo que buscabas y es lo que ofrecía en un envoltorio de ciencia ficción al que pocas vueltas más hay que darle. A penas tarda 20 minutos Paul Verhoeven en presentar su historia e introducir al espectador en una salvaje ensalada de disparos y efectos especiales, espectaculares para la época y de lo más resultones vistos 30 años después. Tan solo los cromas resultan un poco cantosos, aunque por fortuna no hay demasiados.

El Futuro: un Arnold Schwarzenegge en lo más alto de su carrera interpretativa encarna a Quaid, trabajador felizmente casado con Sharon Stone, a la que todavía le quedaban tres años para pegar el pelotazo de Instinto Básico. Aunque el tipo lo tiene todo para ser feliz, sueña con ir de viaje a Marte. No me pregunten por qué. Allí la cosa está fatal. No tienen aire,  hay mutantes y encima cada dos por tres los terroristas la lían parda. Como su mujer no le deja hacer la escapada, él decide ir a un empresa de implantes cerebrales en la que le ofrecen tener unas vacaciones de sí mismo: irá a Marte, sí, pero como agente secreto que conocerá a una encantadora muchacha y será acosado por multitud de enemigos y cienes y cienes de emocionantes sucesos más … Pero la cosa se tuerce. Quaid se despierta en mitad del implante y el mundo enloquece a su alrededor. O quizás quien haya enloquecido sea él.

Desafío Total daba para hacer un profundo relato paranoico, pero más allá de una serie de detalles más o menos evidentes, lo cierto es que la apuesta va directamente a la pura y dura diversión, a ofrecer un film de acción y ciencia ficción para adultos sin grandes pretensiones, aunque bañado en la ironía distópica en la que Verhoeven rebozó todas sus visiones futuristas, desde Robocop a Starship Troopers, con las que Desafío Total guarda más de un paralelismo.

Siempre me pregunto qué pensará un joven de hoy en día de esta película, alguien que no la haya descubierto aún. Es verdad que sus escenas de acción tienen coreografías menos espectaculares que las actuales y que la fotografía utiliza muchos planos medios para no dejar en evidencia carencias que podrían suplirse con infografía, pero a cambio, nos ofrece algo mucho más transgresor y violento que cualquier producto mainstream moderno. Desafío Total es de aquella época en la que se podía hacer películas para mayores de 18 años sin miedo a pegársela en la taquilla, cine que nos hizo amar el cine por su simpleza y su capacidad para hacernos disfrutar con historias políticamente incorrectas, como cualquier producción violenta de los 80-90. Es cine con el que se crío toda una generación que ahora se empeña en sobreproteger a sus hijos. Y por eso la amo y la he disfrutado una vez más, esta vez en pantalla grande, como jamás soñé hacerlo, con un par de amigos y espíritu de sesión golfa, como debe ser. Recupérenla o descúbranla sin prejuicios si es que aún no la conocían. Es una gozada. 

TÍTULO: Desafío Total (Total Recall), 1990. 

Director: Paul Verhoeven.

Actores: Arnold Schwarzenegge, Sharon Stone, Michael Ironside. 


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