El Botánico acoge la presentación de un novedoso estudio de enfermería
El restaurante El Botánico de Guadalajara ha sido el escenario elegido para la presentación de los últimos avances en materia de enfermería sobre la capacidad de respuesta ante una parada cardiorrespiratoria.
En el marco del festival internacional de divulgación científica Pint of Science, el investigador Iván Ortega-Deballón ha expuesto los resultados de un exhaustivo análisis epidemiológico que reivindica el papel vital de la ciudadanía frente a las emergencias y constata empíricamente que la técnica de reanimación estándar supera con creces a la basada exclusivamente en compresiones.
Durante su intervención bajo el título A salvar una vida ¡Se aprende! (y se enseña), Ortega-Deballón detalló de forma estructurada los eslabones críticos y la importancia absoluta de no demorar la asistencia.
El investigador incidió en que cualquier persona, al margen de su formación profesional, ejerce como el primer eslabón en una parada cardiaca.
El simple acto de identificar la pérdida de consciencia, alertar a los servicios del 112 y aplicar maniobras completas marca de forma estricta la frontera entre el fallecimiento y la recuperación clínica, asegura.
Cada año se producen en España cerca de 13.500 paradas cardiorrespiratorias extrahospitalarias. Esta cifra de emergencia extrema exige respuestas rápidas y certeras por parte de los ciudadanos presentes en el lugar de los hechos, dado que por cada minuto de inacción las probabilidades de sobrevivir disminuyen drásticamente.
Frente al mensaje popularizado durante los últimos años que abogaba por actuar solo con las manos, el nuevo estudio internacional publicado en la revista científica Journal of Emergency Nursing confirma que la reanimación cardiopulmonar estándar se asocia con una mayor supervivencia a partir de los 30 días posteriores al colapso médico.
El trabajo de investigación ha sido desarrollado de manera conjunta por José Alberto Martínez-Hortelano, Juan Manuel López-Reina Roldán, Diana Patricia Pozuelo-Carrascosa, Pablo Blasco-Benito, Gema Martínez-Díaz e Iván Ortega-Deballón. El equipo, vinculado directamente a la Universidad de Castilla-La Mancha y al Departamento de Enfermería de la Universidad de Alcalá, analizó el seguimiento clínico de más de 386.000 pacientes que sufrieron un evento de este tipo en entornos extrahospitalarios.
La conclusión principal de los datos epidemiológicos establece que mantener las ventilaciones de manera coordinada con las compresiones torácicas ofrece una ventaja técnica y biológica sustancial. Mientras las compresiones aseguran la circulación de la sangre, el rescate ventilatorio proporciona el oxígeno indispensable para el tejido cerebral, un aspecto que resulta determinante cuando la causa de la muerte súbita tiene un origen respiratorio, tal y como ocurre con atragantamientos o problemas específicos en población pediátrica.
La evidencia científica expuesta en la capital alcarreña recalca que los primeros minutos tras una parada no pertenecen a los profesionales sanitarios, sino a los testigos presenciales. Por este motivo, los autores del estudio apuntan a la formación ciudadana en maniobras completas de reanimación como una estrategia irrenunciable e inexcusable de salud pública comunitaria.