Elegir el mal

24/10/2026 - 16:17 Jesús de Andrés

Los horizontes electorales, los plebiscitos inminentes, siempre despiertan miedo en sus protagonistas, por más que digan las encuestas.

En España, sin ir más lejos, los nervios afloran, se busca el más mínimo fallo del rival, cualquier metedura de pata, todo aquello que sirva para ridiculizarlo. Lo vemos también en los Estados Unidos, donde el próximo martes 3 de noviembre se celebrarán elecciones a la Cámara de Representantes y al Senado, además de elegir a un número importante de gobernadores. Son las denominadas elecciones de medio término, que en buena medida miden la popularidad de la presidencia, además de su futura capacidad para dirigir el país con las manos libres o sujetas por el poder legislativo. En esta ocasión, además de provocar temores, están acelerando la demencia del presidente Trump.

El líder estadounidense miente por sistema, cada vez que abre la boca. No es una opinión, es fácilmente contrastable: miente cuando expone las causas del alto precio de los combustibles, cuando habla de la guerra por él iniciada con Irán o, por no insistir, de los orígenes y evolución de la invasión rusa a Ucrania. Se desdice sin fin, nos toma por completos idiotas que damos por buenas cada una de sus palabras aunque cada día sean diferentes. No hay ni asomo de estrategia para su país, de plan destinado a obtener un beneficio que no sea, y estaría por verse, para sus intereses particulares. Su mente, más allá de la traición que sus políticas suponen para los Estados Unidos, es la propia de un loco, absolutamente irracional, de un poseído cuyo único objetivo es hacer el mal.

Lo vivido esta última semana, con nuevas amenazas a Zelenski que se suman a las ya acumuladas y elogios a Putin por parte de sus mafiosos emisarios en Moscú, con Witkoff a la cabeza, ha sido la gota que desborda el vaso de su indecencia. Steve Witkoff, otro ejemplar magnate inmobiliario de la cuerda de su amigo Trump, con un amplio historial de vínculos con el crimen organizado ruso y sus inversiones en los Estados Unidos, tildó a Putin de humanitario a pesar de tener una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por la deportación y traslado ilícito de miles de niños ucranianos. Putin no ha conseguido controlar Ucrania después de largos años de guerra, pero se ha hecho fácilmente con el control de los Estados Unidos y de su presidente, convertido en mera marioneta para sus objetivos. O las urnas le dan una lección o los Estados Unidos se deslizarán decididamente por el camino del mal. Hasta su derrumbe. Al tiempo.