Me acuerdo

19/09/2026 - 15:11 Jesús de Andrés

Me acuerdo del olor del algodón de azúcar rosa. Me acuerdo de las Hermanas Colombinas. Me acuerdo de la hípica en el campo de fútbol de la Fuente de la Niña, del capitán Muñecas y de su caballo Farruco. Me acuerdo del hojaldre azucarado de las trenzas de la pastelería Villalba.

Me acuerdo de que el Teatro Chino de Manolita Chen se montaba en la puerta del asilo. Me acuerdo del carrito que vendía coco, chufas y altramuces. Me acuerdo de la muñeca chochona y del perrito piloto. Me acuerdo del “¡Hay pipas, oiga!”. Me acuerdo de los Zetas, los Scooters y los Decadentes. Me acuerdo de bajar las escaleras para ir al Cherno. Me acuerdo de las cuevas del Pi y de La Criolla. Me acuerdo de ir con mi padre a ver a Ángel Nieto en las carreras de motos desde la curva del cementerio. Me acuerdo de las pacas de paja en las farolas. Me acuerdo de los Loza en la verbena de la Antigua. Me acuerdo de gastar mis ahorros en Gutenberg. Me acuerdo de la escalera mecánica de Galeprix. Me acuerdo de los perritos calientes de la cafetería Campoamor. Me acuerdo de compartir los litros de cerveza en la puerta del Brasil. Me acuerdo de cuando se podía aparcar en la calle Mayor. Me acuerdo de las cajas de cartón de Mielitos. Me acuerdo de un concierto de Ñu en la Bolera. Me acuerdo de las bolsas de leche Legu, incompatibles con las migas del pan. Me acuerdo de Alberti, Sabina y Prado en el salón de actos del Brianda. Me acuerdo de los Me acuerdo de Joe Brainard, Georges Perec y Jesús Marchamalo. Me acuerdo de las bolsas de virutas de patatas fritas del quiosco de la Concordia. Me acuerdo del traslado de la feria al nuevo recinto en las Adoratrices, del gentío apretujado a la entrada entre el humo de los churros. Me acuerdo de Pepito, con su bata más gris que azul, enjuto, en aquel quiosco verde que parecía hecho a medida, vendiendo cigarros sueltos. Me acuerdo de los sacos de legumbres en el escaparate de Marián. Me acuerdo de ver aparcada la Harley del Ambite en la puerta del Roxy. Me acuerdo del “Sigue la crisis…”. Me acuerdo de la riada de gente que bajaba por la avenida del Ejército para ver los fuegos artificiales. Me acuerdo de que se iban todas las atracciones pero se quedaban los coches de choque. Me acuerdo del muro de la muerte. De todo eso, y mucho más, me acuerdo. Nos acordamos. Memoria de lo que fuimos, pasado que aún late en lo que somos, eco que se resiste al olvido.