En Jaca

22/08/2026 - 15:21 Jesús de Andrés

Amanece en la Residencia Universitaria de Jaca. Las vistas privilegiadas me permiten contemplar desde el balcón de la habitación, sobre el cordal de montañas, la imponente mole de la Collarada, sus casi tres mil metros de piedra blanca y gris difuminados por la bruma de la mañana.

Hace apenas unas horas que ha finalizado el curso de verano al que me han traído la amistad y la pasión por los libros, y están frescos los recuerdos. La Residencia, cuna de los cursos de verano en España –aquí comenzaron en 1927–, tiene encanto académico y atractivo histórico a partes iguales. El curso, “De libros y bibliotecas en España”, lo han coordinado magníficamente Vicente Lagüéns, profesor de la Universidad de Zaragoza, y José Luis Melero, uno de los mayores expertos españoles en libros. Y ha sido un gozo para los estudiantes, más de cincuenta y de distintas nacionalidades, para los ponentes, que tanto hemos aprendido y disfrutado unos de otros, y para los ciudadanos de Jaca, pues alguna sesión abrió sus puertas con gran éxito de público.

Inauguró el curso Jesús Marchamalo, quien nos contó cómo son las bibliotecas de escritores –ha visitado más de 70–, con sus particularidades y anécdotas, divertido y bien documentado, marca de la casa. Antón Castro, otro referente, como Marchamalo, del periodismo cultural en España, moderó con maestría una mesa redonda de idéntico título al del curso. El martes tuve la oportunidad de expresar mi optimismo, siempre moderado, sobre el porvenir del libro y de las bibliotecas. Ana Santos, quien dirigió la Biblioteca Nacional durante más de diez años, hizo un largo recorrido por el acceso de las mujeres a la lectura y a la escritura. El año pasado, tomen nota, fue Premio Espasa por Sembrar Palabras, una historia del despertar intelectual femenino. José Luis Melero encadenó con humor y brillantez historias de libros con historias que están en los libros, contando, siempre de manera mejorada, lo que antes ha leído. Como Sherezade, dijo de él Marchamalo. Eva Cosculluela nos descubrió el fecundo mundo generado alrededor del Lyceum Club en los años 30. Lo cuenta en El club de las modernas, tomen nota también. El curso remató en el Ayuntamiento, con una luminosa y motivadora conferencia de Jesús Marchamalo, “Vivir con libros”.

Hubo tiempo, cómo no, para el encuentro calmado. En el jardín de Macu Armisén y Pepe, que ocupan su abedul de tres troncos y su tilo, en los desayunos y comidas en la Residencia, compartiendo menú y bandeja con los estudiantes, en las animadas conversaciones que son, como los libros, refugio, en este caso de amistad.