En recuerdo de Luis Martín
Se nos ha ido, en silencio, Luis Martín, músico del grupo “El Mester”, una persona entrañable y dinámica que ha contribuido a la configuración de su grupo y a tejer una red de relaciones musicales y de afectos entre gentes de todo el país.
Hace pocos días recordábamos, en estas mismas páginas, la figura del cantautor Pablo Guerrero, que acababa de dejarnos y que tanto significó para algunas generaciones que nos emocionamos y disfrutamos con sus canciones. Hoy nos toca evocar a otro músico que acabamos de despedir. Es posible que si hablamos de LUIS MARTÍN pocos lectores sepan de quién se trata, porque hay personas más conocidas por el nombre del grupo al que pertenecen. Luis fue uno de los fundadores del grupo “NUEVO MESTER DE JUGLARÍA”. Supongo que este nombre ya les irá sonando algo más. Los del Mester llevan cantando juntos 56 años -toda una vida- y, aunque suponemos y, desde luego, deseamos que el veterano grupo de folklore musical castellano siga cantando con salud muchos años, la vida se va cobrando ya en el Mester sus primeras bajas: este verano nos dejaba Milagros Olmos, también fundadora del grupo y, ahora, nos despedimos de Luis.
No es fácil llegar a esa cifra de cincuenta y tantos años cantando juntos, ensayando, viajando por todas partes, haciendo compatibles los trabajos y los conciertos, conviviendo, en una palabra. Ellos lo han conseguido y han disfrutado en su andadura musical, aportando también un valioso legado en la construcción de la cultura popular castellana.
Con Luis Martín, en Atienza, en 2015.
Ya hablamos, en este mismo medio, de “El Mester de nuestras vidas”, hace más de un año. Entonces nos referíamos a todo el grupo, ese conjunto coral que todos ellos han sabido formar y que tantos buenos ratos nos han hecho pasar. Pero hoy nos toca hablar de Luis y rendir tributo a su memoria. Acabamos de volver de viaje, de despedirnos del amigo. Hablo en plural, porque hemos sido varios los que hemos querido acompañar, desde Guadalajara, en estos momentos, a su familia y allegados. Había mucha gente por allí, caras conocidas del mundo del folk. Luis era muy querido y valorado entre nosotros.
El Mester era, y sigue siendo, afortunadamente, más que un grupo de folklore al uso. El Mester es, amistad y lazos familiares, armonía musical y convivencia, es todo eso y también muchas cosas más. El Mester es documentación e investigación etnográfica y asiste a encuentros y congresos en todo el Estado, tiene unas estupendas relaciones e intercambios con grupos de todas las regiones y de muchos otros países. El Mester editó su propia revista “Folkesí” y, durante muchos años, organizó anualmente “Folk Segovia”, un lugar de encuentro por el que hemos pasado grupos y solistas españoles, europeos y de allende los mares. Folk Segovia es, sobre todo, una semana de conciertos de música popular y tradicional, pero en él caben también exposiciones, conferencias, debates, pasacalles, mercadillos de discos, artesanías… Actualmente el festival ha cumplido su 41ª edición y está organizado por la Fundación “Juan de Borbón” y por “Segovia Cultura”; en él colaboran otras muchas entidades, entre las que se encuentran varias diputaciones, entre ellas la de Guadalajara, que, desde hace muchos años, se encarga de enviar a grupos en representación de la provincia; también hemos llevado alguna exposición y participado en charlas y debates. Esa relación ha sido muy positiva para nuestros grupos porque han podido mostrar nuestro folklore, reafirmarse en la importancia de su tarea y compartir escenarios y calles con grupos y gentes de todo el país.
Luis, con Félix y Javi, en Romanones, 2016.
Pues, bien, ese es el Mester del que Luis formaba parte, y que, sin duda, él contribuyó a configurar con su dedicación, su creatividad y su forma sencilla y afable de tratar a la gente.
Creo que conocí a Luis, y a otros miembros del grupo, personalmente, allá por 1989. Ya por entonces me sabía de memoria muchas de sus canciones, porque para la gente “folk” de nuestra generación El “Mester” era ya uno de nuestros referentes musicales, dentro del mundillo cultural castellano. El incombustible Manuel Luna, nos había reunido en Murcia para hablar de ”Grupos para el ritual festivo”. Yo acababa de grabar mi disco “Tierra de Silencio”, de la mano de Sonifolk y de su director Pedro Vaquero, otra figura inolvidable, que nos dejó muy tempranamente. Luis trató entonces de “Las cuadrillas de bodega de Fuentelcésped (Burgos)”. De mi sentimiento de admiración primitiva, sin darme cuenta, pasamos a una relación de colaboración y de amistad.
Luis era una persona muy dinámica que se relacionaba, como digo, con grupos de todo el país. Conmigo contaba para cantar, para dar charlas, para asistir a encuentros, siempre con un tacto y detalles, que guardaré en mi recuerdo. Con el paso del tiempo, y hablando con más gente de este mundillo, me he dado cuenta de que era su forma de ser y de que iba sembrando amistad por todas partes, por los ambientes y con la gente donde él se sentía a gusto. Aquí, en Guadalajara tenía también otros muchos amigos que, como en mi caso, hemos sentido su pérdida en el corazón. Seguro que estos afectos son compartidos por muchos compañeros músicos y amigos. Así es que estas líneas quieren ser el reconocimiento, desde Guadalajara, a su enorme tarea y a su forma de ser.
Luis y su hermano 'Chuchi'. Concierto del Mester, en Marchamalo, 2024.
Intentaremos consolarnos con el recuerdo de los buenos ratos pasados: en Segovia callejeando y disfrutando de la amistad, de la buena música, del buen vino y del buen yantar; en Atienza, en la plaza del Trigo y en la Posada del Cordón; en Romanones, probando las zambombas de Félix y el somarro asado en las lumbres de la Inmaculada, entre trago y trago, entre jota y jota... Nos queda su legado, que permanecerá vivo por bastante tiempo. Le vamos a echar mucho de menos, pero su recuerdo permanecerá imborrable entre nosotros, en su familia, en su “Mester”, en todos los que hemos tenido la suerte y el privilegio de conocerle.