26/12/2020 / 11:35
Marta Velasco


Imagenes

Esta Navidad

Debemos aprovechar las oportunidades, esos ratos felices son oro puro y en cualquier momento puede quebrarse la dicha.


Parece que esta Navidad será distinta a todas, aunque he visto tiendas y calles adornadas con luces parpadeantes y enormes abetos nevados, florecidos de bolas de cristal. No tendrá nada que ver con mis navidades infantiles, aquellas de asmáticas zambombas y botellas de anís del Mono, de fríos y de nieves, esas navidades con una gran familia, padres, abuelos, tíos, primos y rondas de villancicos patinando por las heladas calles seguntinas. Unas navidades llenas de mágicos regalos, con música, belenes y Reyes Magos que venían de Oriente siguiendo la estrella por el oscuro camino del pinar.  

Tampoco serán las navidades de mis hijos, ajetreadas tardes de compras misteriosas, cuando los Magos habían abdicado y los reyes éramos los padres, y salíamos a buscar juguetes agotados y peticiones imposibles con la carta de los niños en la mano. No serán tampoco las navidades regalo-sorpresa de los últimos años, viajando lejos con hijos y nietos.

Esta navidad será triste, como el tiempo que atravesamos, y se recordará como la navidad de la incertidumbre.  Será una navidad con importantes ausencias, un tiempo para echar de menos a los padres, a los hermanos, a los amigos, a los que están lejos y a los que estando cerca no podemos ver.  Pero será también un tiempo de comprender que el mundo ha cambiado y de aceptar que ya nunca será fácil y predecible, como era antes de la gran pandemia. Durante el año 2020 hemos aprendido a no hacer planes, a vivir el presente sin futuro, así que quizá podamos disfrutar de la cena de nochebuena con los hijos y nietos en cantidad exacta de seis … o siete y, aunque no les podamos abrazar, seremos felices porque estamos juntos para celebrar el cumpleaños del Dios de todos los cristianos.  Debemos aprovechar las oportunidades, esos ratos felices son oro puro y en cualquier momento puede quebrarse la dicha, nadie está libre del contagio.

Este año 2021 los Reyes Magos pasarán por Europa y repartirán la vacuna descubierta por dos científicos turcos cuyos nombres deberían estar brillando entre las luces navideñas de todo el mundo. Nos la pondremos con la nariz pinzada, como quien se tira a una helada piscina, con algo de aprensión, pero con mucha ilusión. Me hubiera gustado poder elegir entre las distintas modalidades que airea la prensa. Entonces iría a consultar a Pilar, nuestra amiga farmacéutica “Hay varias, la de Moderna, o la de Pfizer, ambas muy recomendables, hay otras muchas, también excelentes…  y una de Wuhan, que se llama Principio y Fin, para amantes del riesgo y la adrenalina”. Espero que las autoridades se vacunen enseguida para dar ejemplo y tranquilizar a los negacionistas.

Solos o en familia, pasaremos el tiempo de la Navidad sentimentalmente devastados, pero tras el invierno, vendrá la primavera y con el sol y la vacuna regresarán la vida y la alegría,” Alegría, hoja verde caída en la ventana, minúscula claridad recién nacida…”, dice el poeta.


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