Éxito constitucional
Llega un nuevo aniversario de la fecha en la que el pueblo español por amplia mayoría refrendó en las urnas el marco normativo que por consenso los políticos del momento decidieron fijar como principios generales, pendientes de desarrollo posterior, para regular la vida de los españoles.
Y es más especial, si cabe, porque hace cincuenta años del crucial relevo en la jefatura del Estado de una dictadura a una monarquía que Franco pensó sería continuidad de su régimen, pero que sería el elemento iniciador de un profundo cambio político que llegaría a su punto culminante en 1978 con este texto que era, tras haberse votado en 1977 por primera vez con libertad, la guinda al pastel de la transición, aunque realmente el momento en que la democracia quedó consolidada fuese cuando se superó el golpe de Estado militar y con la victoria en 1982 de un gobierno de izquierdas.
El proceso, lleno de incertidumbres, temores, negociaciones, con el terrorismo golpeando, es digno de estudio y el texto constitucional su obra culmen con la proclamación de un modelo de Estado, de organización territorial y política que sigue vigente como un compendio de éxito que ha permitido la alternancia de gobiernos, la celebración de mociones de censura, otro cambio en la jefatura del Estado, la entrada en la Unión Europea o la declaración de estados de alarma. Su único fracaso, posiblemente, el no prever la posibilidad de un enconamiento entre los grupos políticos que impidiese la formación de un gobierno por falta de mayoría parlamentaria obligando a repetir unas elecciones generales, cuestión imposible de modificar por la falta de voluntad de unos congresistas que hoy miran más el interés de su partido que el general.
Hoy la Constitución no está cuestionada, sigue dando respuesta a los problemas de la sociedad y solo se plantea tocarla para consolidar nuevos derechos y libertades. Debemos sentir orgullo de su longevidad y prestigio en el mundo.