Jodidas borrascas
Un meteorólogo de la AEMET estimó en enero en un 93% las posibilidades de un invierno “cálido y seco”. Pura fantasía. Así va todo, manga por hombro en un país con tantos soplapollas (como diría Cela) impunes y tertuliasnos que confunden a Heidegger con Mbappé.
El organismo gubernamental ha registrado desde el otoño un carrusel o río de trece borrascas de gran impacto con nombre propio, implantado para una mejor comprensión y cercanía al ciudadano de estos fenómenos climáticos. Nils ha tomado el relevo de Marta. Seguirán Oriana y Pedro. La analogía con el Presidente será facilona.
Quizás el clima está como el mundo y la naturaleza, desconectados. Las organizaciones agrarias aseguran que este exceso de lluvias, -tras Mercosur, recortes de la PAC, burocracias, etc.-, ha puesto en jaque al campo con retrasos en labores, pérdidas de siembras y merma en la producción.
Otro experto cuando el organismo se denominaba Servicio Estatal de Meteorología planteaba que las borrascas eran de izquierdas y los primos hermanos ciclones de derechas. Menudo simplón.
Los comentócratas cantamañanas de teles y radios no se ponen de acuerdo sobre la borrasca electoral de Aragón. Le seguirán las de Castilla y León, Andalucía... Un paisano con voto en Zaragoza opina que los únicos que han ganado algo son “la abstención y los ultraderechosos de Abascal”.
Bien mirado la primera es normal porque la ciudadanía está harta, aburrida y cansada. Lo segundo responde a una visión miope. Va a resultar que con apenas el 17% de los votos y 14 de los 67 diputados “han arrasado”.
Parece, cierto, que los sufragios se están derechizando algo. Dicen que Zaragoza, como Ohio (USA), anticipa lo que ocurrirá en toda España. Page tiene la ventaja de no tener el “localismo” progre de la Chunta y de torear a una mansa derecha subvencionada. Veremos.