22/10/2021 / 18:25
Jesús de Andrés


Imagenes

La farsa del Planeta

No conozco el trabajo de Aurelio González, pero no hubiera estado mal que hubiese unido su nombre al de otros ganadores del premio de nuestra provincia.


La semana pasada supimos que un casareño, Aurelio González, estaba entre los diez finalistas del Premio Planeta de este año, que había incrementado su dotación hasta el millón de euros, más que el Premio Nobel de Literatura. ¿Por qué no?, se preguntaría más de uno, ¿por qué no soñar con que un recién llegado, alguien que no tiene una carrera literaria detrás ni sale habitualmente en televisión, pudiera ganarlo? Tras unos años aciagos, debidos al “procés” y a la pandemia, la ceremonia de entrega, presidida por los Reyes, recuperó la brillantez de antaño. Como siempre, el nombre del ganador -que en esta ocasión se anunció como ganadora- circuló por los mentideros días antes, pero aderezado con el anuncio del desvelamiento de la verdadera identidad de la afortunada escritora. Habría sorpresa, sí, pero no motivada por la victoria de un autor novel ni desconocido, sino porque la ganadora, Carmen Mola, resultó ser el pseudónimo utilizado por tres hombres desde 2018 para publicar sus novelas. La polémica, a medio camino entre el reproche feminista y el cuestionamiento ético por la farsa, estaba servida una vez más.

Un nombre muy español, Carmen, que molaba como nombre ficticio, sirvió a los guionistas Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero como anzuelo para su trilogía La novia gitana, que a fecha de hoy ha vendido casi medio millón de ejemplares. Novela negra con ritmo de thriller, planificada como secuencias de una trama televisiva, con todos los elementos necesarios (casquería incluida) y el protagonismo también de una mujer, la inspectora Elena Blanco. Ingredientes todos ellos más para un serial que para una novela (de hecho, su trilogía se convertirá en una serie de Atresmedia, propiedad de Planeta). Eso sí, que nadie busque literatura. Que nadie espere desarrollo de personajes o situaciones, ni reflexiones ni belleza en la palabra. Seguro que de todo ello había entre los 654 presentados, pero eso vende cada vez menos.

No conozco el trabajo de Aurelio González, pero no hubiera estado mal que hubiese unido su nombre al de otros ganadores del premio de nuestra provincia: Ángel María de Lera, quien lo ganó en 1967 con Las últimas banderas, y Clara Sánchez, que se alzó con el premio en 2013 con El cielo ha vuelto, además de Juan Antonio Usero, que fue finalista en 1962 con El pozo de los monos. A veces, la vida te da sorpresas, pero en el actual Planeta está todo tan cantado, es todo tan previsible, que hay que generar polémica para llamar la atención, que es el principio básico de la publicidad. Hace décadas que este premio dejó de ser un concurso literario, de descubrir nuevos autores o reivindicar la literatura para mutar en un montaje comercial. De eso al fin y al cabo se trata.


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