La muerte de una civilización

11/04/2026 - 12:50 Jesús de Andrés

Amenaza Trump con hacer desaparecer de la faz de la tierra a toda una civilización en una noche, de arrasar con ira y fuego infraestructuras y centrales eléctricas.

El mismo personaje que codiciaba el Premio Nobel de la Paz hace tan solo unos meses lanza un mensaje de odio y destrucción como no se ha visto jamás a un líder democrático, quizá porque ha dejado de serlo, quizá porque no lo fue jamás. Habla de exterminio, de aniquilación, lenguajes que no suenan extraños en boca de dictadores, vengan de donde vengan, pero que no corresponden a quien tiene unos valores democráticos, defiende los derechos humanos, la libertad y la democracia, que son caras de la misma moneda. No quedará piedra sobre piedra, nada se salvará, amenaza el gran matón intentando encubrir las vergüenzas de sus improvisaciones, su incapacidad manifiesta para gobernar, su ineptitud mayúscula para plantear estrategias y desarrollar proyectos de progreso para su país y, por supuesto, para el resto del mundo.

El enemigo ya no es el régimen de los ayatolás, no lo es el islamismo radical, tampoco el terrorismo financiado por Irán. Se confunde a los líderes políticos y militares iraníes con el pueblo de Irán, asimilado como civilización. Poco le importa a Trump, que igual apoya a Orban en su lucha contra la Unión Europea, que es lo mismo que apoyar a Putin, que ataca a Ucrania, que es más de lo mismo. De momento, la amenaza se ha quedado en eso, en una bravuconada más que pone fechas límite, que las cambia sin que pase nada, que da un ultimátum y nada ocurre si no se cumple. 

¿Muere una civilización? Sin duda alguna. Y la está matando él, pero no es precisamente la persa, ni la iraní: es la civilización occidental, la que ha alentado la Ilustración, la que ha traído consigo los regímenes de libertad que disfrutamos los países elegidos, la que ha nos permitido altas cotas de bienestar y desarrollo. Trump está horadando las democracias liberales. Divide entre amigos y enemigos, refuerza a dictadores criminales como Putin y a quienes lo apoyan. De repente sus enemigos son la UE y la OTAN, instituciones básicas para la defensa de lo que somos. No faltarán paniaguados que refrenden las decisiones de Trump, que apoyen a Putin, a Orban, a los partidos por ellos financiados, precisamente aquellos que dicen defender los valores occidentales y hacen exactamente lo contrario. Apenas lleva un año y unos meses en el poder, qué largo se nos va a hacer, cuánto vamos a tener que resistir. Merecerá la pena. Nos va la libertad en ello.