29/05/2022 / 10:25
Marta Velasco


Imagenes

Moment de la lune

Antes  de que el Rey pasase fugazmente por su casa, tuvimos la semana de la Menstruación, así, como si estuviese de oferta en el Corte Inglés.


Se fue la ola de calor, cocinado con polvo del Sahara en suspensión, riego mis plantas sedientas y repaso la prensa, a ver si se me enciende una bombilla como las que Ibáñez ponía a Mortadelo en la cabeza. Recuerdo con gratitud a todos los seres graciosos y parlanchines que los dibujantes de historietas nos regalaban para iluminar nuestra vida de niños y, pensando en ellos, trato de escribir algo bonito y alentador para este mundo lleno de noticias alarmantes. 

La lectura me da ideas, pero la noticia manda y estos días la figura indiscutible ha sido el Rey Juan Carlos. Solo un 0’5 por ciento de españoles se muestran en la encuesta del CIS preocupados por la monarquía, son todos de la pandilla de Echenique, les molesta la corona que no tienen, pero no le pueden poner pegas al Rey Felipe, solo tendrían que aprender de él.  Por cierto, estupendo el artículo de Emilio Fernández-Galiano en Nueva Alcarria, escrito e ilustrado de manera intachable. 

Antes de que el Rey pasase fugazmente por su casa, tuvimos la Semana de la Menstruación, así, como si estuviese de oferta en el Corte Inglés. Nunca, nunca, siendo mujer y mayor, habíamos hablado tanto sobre la menstruación y la pobreza menstrual, un hallazgo reciente de Irene y Jone, después de fracasar con la copa menstrual, que creíamos ofrenda para vampiros o un vermú para pasar el trance. Parece que nadie, en la historia de la humanidad femenina, hemos padecido ese hecho fisiológico o castigo bíblico hasta que ellas, la pareja del mes, descubrieron y lanzaron al estrellato la menstruación, regla, periodo…  o Moment de la Lune, como dicen las francesas más elegantes. Las ministras organizan estas bobadas para entretener su ocio, pero no han hecho lo único que podían hacer: bajar el impuesto sobre támpax y compresas.

La guerra de Ucrania y el Covid no abren el telediario, a pesar de lo que representan, la actualidad está hoy en la viruela del mono. Dicen los expertos que de esta pandemia HSH, no vamos a tener más de una veintena de casos en alguna sauna y que no reviste gravedad, ya lo dijeron con el Covid en su día, pero en televisión no nos han ahorrado las vistas más repulsivas. Ojo con ello.

Nunca he temido tanto por nuestro país, nunca las maniobras políticas del gobierno han sido tan discutidas, tan contrarias a lo que prometieron. Daba sentido a mi vida sentirme en un país libre, respetado, con derechos y con seguridad jurídica. Ahora dan sentido a mi vida mis amigos, mi familia y los recuerdos color sepia de cuando iba a comprar los tebeos, apretando en el bolsillo la pequeña paga semanal, para convertir el peor domingo lluvioso del invierno en el mejor día de la semana, leyendo a Mortadelo y Filemón, La Familia Cebolleta o La pequeña Lulú. Tendré que recurrir a esos momentos alegres, olvidemos el dolor y el malhumor. Seamos felices un rato cada día. 


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