Non Plus Ultra

23/05/2026 - 16:57 Jesús de Andrés

La victoria fue muy ajustada, por apenas 9 votos de casi mil emitidos. Sucedió hace más de 25 años, en julio de 2000. Del perdedor me he acordado estos días (¿qué será de él, qué estará pensando, habrá cambiado de móvil?). Del ganador no hemos dejado de hablar esta semana.

Astutos, calculadores, optaron ambos por una estrategia de suma positiva, un win-win, como dicen los modernos, un ganar y ganar, como diría Luis Aragonés. La mejor forma de coser las heridas, de evitar futuras batallas. Cuatro años después, el ganador de aquel 35º Congreso Federal del PSOE, Rodríguez Zapatero, era presidente del Gobierno y el perdedor, José Bono, ministro de Defensa. Los dos abandonarían sus puestos, a la fuerza ahorcan, en diciembre de 2011, el segundo ya como presidente del Congreso. Desde entonces, entre otras cosas, hicieron las américas, uno en la corrupta y dictatorial Venezuela y otro en la República Dominicana, quien en 2020 le dio la nacionalidad por arte de magia, y a la vista del patrimonio personal acumulado por ellos y sus familias no les fue mal la cosa.

Lo que más me pasma de todo esto es que haya gente que se hace la sorprendida, quién lo iba a imaginar, cómo íbamos a sospechar, me deja de piedra…, como si nada se hubiera venido anunciando desde hace años. Es normal, visto lo visto con M. Rajoy, que Zapatero confundiera inviolabilidad con impunidad, pese a que la primera tampoco le aplicaba, pero su rastro era tan grande, se sabían tantas cosas, que lo sorprendente es que no fuera investigado antes. Cuando hace un año se retiró una placa en una sede provincial del PSOE porque fue inaugurada por Santos Cerdán, me pregunté -disculpen la autorreferencia- qué pasaría cuando cayeran otros nombres que estaban ya en el horizonte. Hace un año. Y hace medio, en diciembre, también anuncié que “lo de Zapatero y sus hijas es cuestión de tiempo, de momento han empezado a borrar las webs y las redes, y a algún expresidente autonómico, con lo que cuesta mantenerlo, se le puede caer el pelo”. Pues eso, quién lo iba a pensar. O se ha tapado o se está cegado de ideología o el nivel de desinformación roza la ignorancia.

Plus Ultra, lema de resonancias imperiales y franquistas, apelaba a la expansión allende los mares, al nuevo continente, más allá de las Columnas de Hércules que antes habían sido el Non Plus Ultra, el límite conocido, la advertencia a la contención y la cautela. Cuánto mejor les hubiera ido de haber cerrado la puerta a su desmedida ambición.