Pelmazos veraniegos

09/09/2023 - 15:47 Antonio Yagüe

Eres más cansado que un verano”, solía decir con retranca un viejo amigo.

 Sin excepciones poéticas como el escritor Elbert Green Hubbard (“en verano todo descansa menos el amor”), aseguraba que nadie necesita más unas vacaciones que quien acaba de tenerlas.

Algunos descansan en ellas con tanta intensidad que se quedan agotados. Como aquellos manzanos que llevan tal carga de frutos en sus ramas y gastan tanta energía, que quedan exhaustos y descansan un año para recuperar fuerzas.

En este estío nos hemos cansado hasta de estar cansados de las olas de calor, de verdad y televisivas. Sin duda podrían tomarse unas merecidas vacaciones el centenar de expertos y locutores (dicen que sólo en TVE suman 22) con sus respectivos tertuliasnos. Un nonagenario de mi pueblo echaba de menos al sucinto Mariano Medina y recordaba que peor era cuando encima había que segar, trillar o aventar con aire revoltoso.

También nos hemos hartado de fútbol y sucedáneos a cuenta del mundial femenino celebrado en las antípodas, ganado por  suplentes tras la rebelión de las titulares. La celebración in situ nos ha dado vergüenza ajena y reavivado los rescoldos de las Españas chanchullo-futboleras, atizadas por Moncloa, ministras, neofeministas, peperos, Rubiales ordinarios y hasta su santa madre haciendo lo que cualquier progenitora (de un niño mal criado) haría.

Hemos olvidado que las niñas, según las encuestas, quieren ser mayormente profesoras, médicos y cosas artísticas (cantantes, actrices, bailarinas). Cada vez menos enfermeras y cajeras, aunque alguna ha llegado a ministra. Lo de futbolista es mayoritario en niños (un tercio) seguido de profesiones vinculadas al deporte, policías y bomberos.

Y de rebote, dale que te pego con el morboso y famoso presunto descuartizador español en Tailandia y con los perpetuos tiras y aflojas hasta Waterloo cocinando amnistías y prebendas etnorregionalistas para formar un Gobierno que puede resultar monstruoso. O una bendición. Pelmazos.